Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54
intenso, perseguido por la envidia de los que exagerando sus defectos nega– ban sus virtudes, Valdelomar sintió el año pasado la urgencia de volver a la tierra natal, a renovar el vigor perdi– do de su naturaleza y curar en la tran– quilidad apacible de la "aldea encan– tada" el dolor de su espíritu de artis– ta incomprendido. La tierra natal que le había brin– dado el esplendor de sus paisajes para avivar sus emociones de poeta, quiso también otorgarle el honor de un man– dato político. lea le eligió en las últL mas elecciones diputado regional. Val– delomar, repuesto de todos sus que– brantos, quizá más .soñador que nunca, fuése a Ayacucho a cumplir sus fun– ciones legislativas. A la tierra kgen_ daria en que los antiguos simbolizaron el dolor y en la cual hubo de con.so – lidarse la gloria de nuestra libertad republicana, llevó Valdelomar una do– ble inquietud: la dd artista y la del político. Como político quería contri– buir al resurgimiento de nuestra na– cionalidad y como artista penetrar en el misterio del alma antigua de ese ORACIONES FUNEBRES 15 pueblo, sombrío bajo los Incas y rebel– de en la Colonia. La Fatalidad se interpuso en su ca– mino. Los planes del político ni siquie– ra se esbozaron. La obra del artista no pudo comenzar. Señores: nada hay más doloroso que la muert"' de un joven. No se explica que ella renueve la vida exterminando a los jóvene.s que son los elegidos de los dioses. Y la injusticia es más irrL tante en este caso, al observar que con Valdelomar muere, no solamente un joven, sino una cumbre evidente en los dominios del arte. La muerte de– bió detenerse al pasar junto a él; de– bió respetar su cerebro que creaba al– go inaccesible a su exterminadora pu– janza: el pensamiento. Pero la muerte, sorda a todos los requerimientos, hubo de aniquilarle tristemente; y junto a estos despojos que luego cubrirá la piedad de la tierra, meditemos, seño– res, c;n la relatividad de la vida huma– na y lloremos al amigo cuya desapa– rición significa emoción para cuantos le conocimos, dolor para la juventud de lea y luto para el arte nacional. ABRAHAM VALDELOMAR In Memoriam por Alejandro Peralta Abraham, mi hermano en el Dolor y en el Arte, Cuando allá por los días idos fuiste a mi tierra, yo abrí ay! ... para que tu palabra y te di sus latidos: Hoy ... mi corazón a llorar más ... te doy sus lágrimas. El ladrón! El ladrón. Corazones: alerta ha traspasado los muros el trágico ladrón ... Antes de dar un paso mirad: dentro la huerta hay un desconocido que empuña un azadón.
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