Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54
16 Han chirriado los goznes de Ja pesada puerta. Ya, en el silencio, un buho chilló su predicción .. Mirad: Por la brumosa carretera desierta va un fúnebre cortejo, camino del panteón. Por qué tañe esa vieja campaña, dolorida? Abraham! Abraham! yo siento que me muerde la vida aquí, en el pecho, hermano, como un cuervo feroz ... Abraham! Abraham! ¿en dónde? cuándo? cómo? a qué hora? No puede ser. Yo he visto tu góndola en la aurora Con el Sol en la quilla ... No puede s·2r. Oh, Dios! .. "La Prensa", Martes 11 de Noviembre 1919 pág. 10. ABRAHAM VALDELOMAR HA MUERTO César Vallejo Abraham Valdelomar ha muerto", dice Ja pizarra de "LA PRENSA". A las cuatro de la tarde h~ leído estas sílabas incomprensibles, y hasta este momento no quieren quedarse en mi corazón. Gastón Roger también me lo ha dicho, y tampoco me resigno a aceptar semejante noticia. Llorando, sin embargo, atravieso el jirón por donde caminé tantas veces con Abraham, y sobrecogido de angustia y desesperación llego a mi casa y me echo a escribir precipitadamente y como loco estas líneas. Abraham Valdelomar ha muerto. A esta hora vuela la noticia. Pero, ¿es po– sible? Oh, esto es horrible! "Hermano en el dolor y en la belleza, hermano en Dios", Abraham, tú no puedes haberte ido para siempre; es imposible. Sólo, "como cuando viajabas, her– mano, estás ausente". Sí nada más, estás ausente desde la mañana !luviosa en que partiste en un tren que volverá a traerte. Sí, estás viajando, hermano, nada má.s. Y volverás, Abraham, pronto. Te espera tu madre; te esperamos nosotros, tus hermanos todos. Volverás para realizar todos tus sueños de amor, de belleza y de bondad en la vida, y porque tienes y has recogido en tus últimas romerías muchos dolores de la tierra que vas a inmortalizar por obra y gracia de tu co– razón inmenso de creador y artista genial. Por eso, volverás, hermano, grande amigo. Así lo siento y lo quiero en este crepúsculo de primavera con cuya tinta rosada y triste escribo ahora. Y volveré a verte y a estrecharte, como siempre, con toda mi alma, con todo mi corazón. ¿No es cierto? En la cena de esta no– che, en la mesa familiar, cuando tu madre que acaso algo quiere decir, vea el lugar del ausen te y se ponga a llorar. en Ja cena de e6ta noche, diremos que
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