Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54

que: ve realizadas todas las cosas be– llas que tu soñaste vivo y que vives muerto. ¿Quién sabrá? ¿Duermes, artista, sueñas? Lo.s que aun caminamos entre sombras por este mundo que tan cruel h'a sido contigo, jamás te olvidare- 9 mos. Y si el destino quizo aniquilarte, matándote, dio mandobles a ciegas., porque los que te conocimos y te es– timamos, los que admiramos tu valía, te crearemos una vida nueva, una vi– da espiritual que no envejece: Ja vida de nuestra añoranza. El sefwr Manuel Rospigfiosi Glímez Sá11chez, habló en nombre de la federación de estudiantes: Sc1/ores: Ha sonado la hora de congoja para lé' juventud. Y la federación de estu– diantes, la más genuina repn:scntante de esa primavera de los años, trae su alma amargada, uno de cuyos más lu– minoso.s jirones ha de guardar en bre– ve ese sepulcro. Si s':ñores, Abraham Valdelomar es un jirón del alma juvenil; y por ello nuestra tristeza; porque al enterrarlo sentimos que algo de nosotros se en– tierra. Conde de Lemos del buen decir, Caballero Carmelo de las arrogancias y lns desplantes, te llevas mucho de 1~uestro alboroto, te llevas tanto de nuestras quimeras. Hornero del ideal, ha sido tu último desplante arremeter a la Et:rnidad, cual a fingido molino de viento; y ella, más piadosa que los hombres, te ha abierto .sus brazos para envolverte. Pe– riodista y miliciano, poeta y pintor, literato y político has llegado tempra– no, como pocos, a descifrar el miste– rio de las sombras. Abraham Valdelomar: ha llegado el momento en que se aquilata la tabla de los valores; en que cada cual, sólo dc:ja por estela la huella que con su paso supiera imprimir; la hora en que se esfuman los que fueron mediocres. Y es en este momento en que te des– tacas gigantesco y nobiliario, sibarita Conde de Lemos, arrogante como tu Caballero Carmelo, floración y símbo– lo de toda una juventud y una época. Por eso al enterrarte, no solo algo, mu– cho de nosotros enterramos contigo. Y como hoy germinaste el buen de– cir y el buen hacer, mañana grano de trigo, germinarás sobre la tierra, pa– sado flor, le darás tus perfumes; y así astro, brisa o planta, serás benéfico y lumino.so como siempre fuiste. Tu trasmigración será frcunda, porque fe_ cundo pasaste por una de tus etapas, la que todos conocimos. Partícula de vida, volverás al foco de la vida; y nosotros los que aguar– damos nuestro turno, queremos envol– verte en nuestras lágrimas y cubrirte con el manto de nuestra congoja, co– mo el más severo de los sudarios. Haré tu biografía para que de ella sepan los que no te conoci;;ron: es bre– ve: y rauda; es un meteoro: fuego, luz y brevedad. Esto fuiste tu Abraham Valdelomar, que pasaste por la vida, iluminando la vida. Sibarita Conde de Lemos, del buen hablar y del bien sentir, ante la tum– ba que te aguarda, entonamos el can– te funerario del Rig Veda: "Oh tie– rra, ábrete y sé clemente con el recién venido. Acógelo con bondad y amor, cnvuélvele tierra bienhechora, como la madre envuelve al hijo... porque fue uno de tus hijos predilectos y tie– ne conquistado su derecho a reposar en tu regazo.

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