Boletín de la Biblioteca Nacional N° 49-50

minados que reprcc;entalrnn c.'ilos vegetales por la longitud de su~ e~tambres y ío~ ccqudetos secados con cuidado). El Dr. :'\Julio. que rne ha manifestado mil afec– tos, y por consideración al cual ~ubi hacia ~u cuno el río l\!lag:dalena en cuarenta días, el doc!or Mutis me ha regalado m;;\,; de citen dibujos ·;nugníí'icos en foiio mayor, en cp1e figuran nuevos génel'o.~ nueva' especies de su Flora de Bogotá. manuscrita. He pensado que Cila colección lau i11leresante por la botánica co– rno notable por cau~a de la belleza del colorido, no podría e"lar en mejores manos t¡ue entre las de los Jussieu, Lanrnrk y Dc~foulaines. y la he ofrecido al Inslilulo como una débil prueba de mi adhe~ión. Eola colecc.ión y la chinchona han sa– lido para Cartagcna de la.s Indias, hacia el rnes de junio de este aíío; y e:.; el Dr. Mutis mismo el que Iw encargado de haceiJas conducir a París. lJ na lercera carta para el In~tilulo ha rnlido de Quito con una colecci<Ín geológica de las producciones del Pichincha, Cot.opaxi y Chimborazo. ¡Qué aflictivo es que– dar en tan Iris t. e i ncerlidumhrc sobre fa llegada de esos objeto,:, eon10 sobre la de las colecciones de sen1itlas raras que, desde hace tres a1-ío:;, hemos dirigido al Jardín de Plantas de París! El poco tiernpo que me queda hoy, no me permite trazarle el cuadro de mis viajes y ocupaciones desde nut\"tro regreso de Río Negro; Ud. :'aLe que e:' en La Habana donde hemos recibido la faba noticia de la partida del e¡¡pitáu Baudin para Buenos Aires. Fiel a Ja prornesa que yo había hecho de ir a en– contrarlo adonde lo pudiera y persuadido que sería más úti 1 a Jas ciencias ju n– tando mis trabajos co11 los de los naturalista~ que ~igucn al capitán Baudin, no he vacilado un momento ell saerificar Ja pcque[rn gloria de terminar mi propia expedición, y he fletado al i•1slante una embarcación en Ba!ahano para dirigirme a Cartagena de Í<Js Indias. La,; tempestades han retardado cc;te corlo trayecto en má~ de un mes, habiendo cesado las hric'as en d mar del Sur, donde yo confiaba encontrar al ciudadano Bandi n, y me he internado en la penosa ruta de Honda, de Ibagué, del paso de Ja montaíía de Quindil'1, de Popayáa, de Pasto a Quito. Mi salud ha continuado resistiendo de un 1nodo inaravilloso al cambio de temperatura, al cual está uno expueslo en esta ruia al descender cada día <le las nieves de 2,460 l.ocb;.1s a valles ardientes, donde el termómetro de Réaumur no está nunca bajo 24 ú 26 grados. l\li compañero, cuyas luces, arrojo e i nmen– sa actividad me han sido del mayor socorro en las rebuscas bolánicas v de ana– tomía comparada, el ciudadano Bonpland ha sufrido tercianas dura11l; dos me– -;e~. El tiern po de las grandes lluvias nos ha ~orprendido en el. paso má.s crítico, la alta meseta de Pasto, y, después de un viaje de ocho rncses hemos llegado a Quito, para saber ahí que el ciudadano Baudi n había tornado Ia ruta del of.'sle al este por el Cabo <le Buena E::peranza. Aco.slumbrndos a lo:i contratiempo~, nos hemos consolado con la idea de haber hecho tan grandes 'mcrificíos por haber deseado el hien. Al mirar uuestros herbarios, nuestras rn.edidas haTOI!l(;,lrieas y geodésicas, nuestros dibujos, nuestras experiencias sobre el aire de la cordillera. no hemos lamentado haber recorrido regiones cuya mayor parle no ha sido vi~i­ tada jamá'S por ningún naluraii,.;ta. Hemo:ó percibido que el homk·e no debe tener esperanza en nada más que en lo que él produce por su prnpia energía. La provincia de Quito, la me,·eta más elevada del mundo,; y destruída por la gran catástrofe del 4 de febrero de 1797, no:; ha .suministrado un vasto eaml'o de (¡ Está dcmostrndo hoy ( 1861) que las montañas del. Asía :son mucho mas al!as que las de A.111éric~1, pues los hern111no. ..;; Sch_íagintn-:l! hallaron que el Caurlsankar ( 7JJ22 111.~ Iar;,~o ticrnpo confundido con el E\creq B~B!:l ni.), en la rcgjón del llimalaya, tenía rnás d~ 8,84·0 m. de elevación, mientras que la planicie de Quilo, la rn:ís elevada del mundo y h inás grande altura en la cual los hotnbres pueden rec.:i:..;tir a h1 rarefacclún dt'] aire. 110 :-ile1n1zn (según Humboldt), 2,'í(JO loceac' ( 4,872 rn.).

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