Boletín de la Biblioteca Nacional N° 49-50

l4 que ~e haya hallado hasta aquí esos huesos a !an gran altura; después, he re1:1- hido dos de un lugar de los Andes situado hacia el 2'! de latitud de Quito y de Chile, de manera que puedo probar la existencia y la destrucción de esos ele– fantes gigantescos desde el Ohio ha';fa los Patagones. Traigo una hermo,;a co– lecció11 de estos fo.siles para el Sr. Cuvier. Se ha descubierto hace quince úío,, en el valle de la J\Iagdalena, un esqueleto entero de cocodrilo, petrificado en una roca calcárea; la ignorancia Jo hizo romper, y me ha sido imposible procurarme sn cabeza, que existía todavía hace poco tiempo. Humbolt. A Delambre Lima, 25 de noviembre de 1302. ~Vli respetable anúgo, vengo del interior de las tierras donde, en una gran lla– nura, he hecho experiencias soLre la~ variaeiotiec; horarias de la aguja imantada, y tengo noticia con pena que la fragata Astigarraga, que no debía partir sino den– tro de quince dias, ha acelerado su partida para Cádiz, y que se hace a Ia vela esta misma noche. Es, de,;dc hace cinco meocs, la primera ocasión que hemos tenido para Europa en la:, soledades del mar del sur; y la falta de tiempo me pone en la imposibilidad de escribir como lo debiera al Instituto Nacional, que acaba de darme el más conmovedor testimonio del interés y de las atenciones de que me honra. Fue pocos día:' ante:: de mi partida de Quilo para Jaén y el Amazonas cuando recibí la carta de focha del 2 pluvioso 3Ílo IX ( 22 de enero de 1801 ), que esta ilustre ~ociedad me ha dirigido por :;u órgano. Esta carta lia empleado do::; aíío,; en venir a eucoulranne en la Cordillera de los Andes. La recibí al día siguiente de una ~egunda expedición que hice al cráter del volcán Pichincha, para llevar ah¡ un electrómetro de V olta y para medir su diámetro que encuentro de 752 toesas, mientras que el del Vesubio no tiene más que :n2. Eso me recuerda que en la cumbre del Guaguapichincha, donde he estado a menudo (y que gusta como suelo clásico), La Condamine y Bouguer recibieron fll primera carta de Ja citada Academia, y me figuro que Pichincha, si magna licel cornponere pavi~, ~i permi le comparar la.'i cosas grandes con las pequeñas. trae felicidad a los físicos. ¡Cómo expresarle, ciudadano, Ja alegría con la cual he leído esta carla del Instituto, y las ~eguridades reiteradas de su recuerdo! ¡Qué dulce e~; saber que uno vi\·e en la memoria de aquéllos cuyos trabajo,.; adelantan sin ''esar los progresos del e:;píritu humano! En los desiertos de las llanuras del Apure, en los espesos bosques del Casiquiare y del Orinoco, pOl' todas partes los nombres de Uds. han estado prescnle en mí: y recorriendo las diferentes épocas <le mi vi– da errante, me he detenido con alegría en aquélla de los ai1os VI y VII ( 1797-98 ), en que yo vivía en medio de Lds., y en crue los Laplace, Foureroy, Vauquelin, Guyton, Chaptal, Jussieu, Desfontaines, Hallé, Lalande, Prony, y Ud. sobre to– do, alma generosa y sensible, me colmaron de atenciones en "Lieursaint", reti– ban todo,; unidos la promesa de mi afectuosa amistad y constante gratitud. Mucho tiempo antes de reeihi r la carta de Ud.~. en calidad de secretario del Instituto, he dirigido sucesivame11le tres cartas a Ia clase de física y mate– máticas; dos desde Santa Fe de Bogotá, acompañadas de un trabajo acerca del género Chinchona'', (es deeir, muestras de cortezas de ~[ete espeties, dibujos ilu- :; E,; el nombre latino Je la Quim¡uina.

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