Boletín de la Biblioteca Nacional N° 41-42

26 dos colaboradores del Presidente Gamarra. Refiere el General Echenique tes– tigo presencial y protagonista de estos hechos en sus Memorias, que la noche del 13 de Marzo de 1832 fue llamado por el Presidente Gamarra, quien le infor– mó que tenía noticias de que esa mi.sma noche iba a estallar un movimiento sub– versivo en el cuerpo de su mando. Dice, Echenique, que mencionó el nombre del Capitán Rossel como posible autor de él, pues a más de ser ambicioso estaba resentido por el nombramiento del capitulado, Capitán Ugarteche como encar– gado del detal, pero que Gamarra le aseguró que no podía ser él porque le pro– fesaba una gran lealtad y lo corroboraba el hecho de que ese mismo día había comido con él. Echenique, no obstante esto, tomó sus precauciones y confió la guardia de su cuartel al Capitán Rivas. Agrega, más adelante, que momentos después el Presidente tuvo una entrevista con una persona -presumiblemente su mujer doña Francisca Zubiaga- quien le aseguró que el cabecilla de la conspi– ración era Rossel, cuyo apresamiento ordenó, por intermedio del capitán de guar– dia. "Rossel se desprendió de su compañía - dice Echenique refiriéndose a estos sucesos -Y peroró a la tropa contra mí y diciéndole que quería conducirlos a Co– lombia. Luego que me vió, y como tenía que atravesar los corredores, me mandó hacer fuego verificándolo la tropa, pero yo a pesar de ello, me fui sobre él y lo– gré tomarlo, cuyo hecho arredró a los soldados que pararon el fuego. Con él to– mado, y habiendo salido en mi ayuda el teniente Moya, hablé a la tropa e hice reconocer como capitán de la compañía a un teniente Tafur de ella, que me me– recía confianza; y después de estos sin soltarlo de mis manos lo llevé hasta la guardia y lo entregué al capitán encargado de ella, con orden de que lo pu– si.era con centinela de vista. Preciso es hacer conocer que cuando lo llevaba preso, me dijo que : "Si hacia tal cosa porque era amigo del general Gamarra, iba contento" (2). En tanto sucedían estos hechos, un oficial comprometido en la conspira– ción y que tenía el encargo de llevar la noticia al cuartel de Santa Catalina, para que sus efectivos secundaran el movi.miento de Rossel, trató de huir para cum– plir con su cometí.do, pero fue inmediatamente apresado. Detenido Rossel fue sometido a un proceso sumaría que le siguió el Fiscal nombrado por el propio Presidente. Quedó demostrada su culpabilidad a través de unos documentos ocultos debajo de un ladrillo de la habitación que ocupaba, entre los que se encontró su foja de servicios con un manifiesto dirigido a la na– ción en el que exponía los motivos de su levantamiento, más dos cartas en clave atribuídas al diputado Iguain y otros papeles que comprometían al General Gu– tiérrez de La Fuente, quien logró ponerse a buen recaudo. Concluído el proceso se llegó a la conclusión de que Rossel y sus cómplices tenían el propósito de de– poner y apresar al Presidente para lo cual debían contar con el apoyo de los cuarteles de Artillería y Piquiza. Que estaban comprometidos en el levanta– mientro los tenientes Manuel López, Narciso Sarria y Miguel Espinoza, más dos pró– fugos de la misma graduación, el Subteniente Manuel Aldea y los civiles José Félix Iguain y Francisco Iriarte. Los reos fueron sometidos a diversas penas. Rossel fue sentenciado a la pena capital la que se cumplió con su fusilamiento en la Plaza Mayor de Lima el 19 de Marzo del mismo año. Refiere Távara en su His– toria de los partidos, que "Rossel marchó al patíbulo como se marcha a una pa– rada". A semejante pena fueran condenados los tenientes Sarria, López, Hurta– do, Franco, Martínez y Aldea, estos cuatro últimos en calidad de ausentes. A Marcos Antezana se le dejó en libertad condicional, en mérito a haber denun-' (2) Echenique, José Rufino. Memorias para la Historia del Perú, t. 1, p. 40-41.

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