Boletín de la Biblioteca Nacional N° 41-42

15 tanela por tratarse de un testigo muy calificado por las siguientes razones: a) residía en Lima; b) era uno de los oficiales de caballería de mejor formación académica; c) siendo teniente coronal graduado desempeñaba el cargo de ca– pitán jefe de la segunda compañía de Dragones del Perú (63); y, d) porque pre– paró un informe del estado de la caballería virerynal peruana, recomendando el "25 de setiembre [de 1818) la absoluta necesidad que había de mejorar cuanto "fuese posible el estado de la caballería" ( 64). En la referida presentación expresaba García Camba al Virrey, que "la ca– ballería se hallaba en el estado más deplorable para poderla emplear en una próxi– "ma campaña. Su triste comportamiento en el Maipu de que se quejó el coman– "dante en jefe Osorio. . . estaba demasiado reciente para olvidarlo y a el habría "constribuido mucho su conocida falta de instrucción ... En consecuencia fueron "nombrados instructores para los regimientos de Dragones de Lima y Carabayllo "D. Manuel Fernández y D. Joaquín Polo, dos distinguidos oficiales de Dragones "del Perú ... se señaló el campo de San Borja para la asamblea y ejercicios doc– "trinales de las tropas, donde tuvieron lugar diferentes simulacros en presencia "del mismo Virrey y del subinspector general La Mar" ( 65). Como el cadete Castilla reingresó a filas 19 de octubre de 1818 y su cuer– po sólo se embarcó en los últimos días de noviembre de ese mismo año, esos dos meses de estadía en Lima, no hay que dudarlo fueron aprovechados activamente, pues así sucedía con todo el personal militar estacionado en Lima, y en forma preferente con el de la caballería, para que recibiesen Castilla y sus compañeros la adecuada preparación para una inminente campaña. En una forma u otra, ya fuese acuartelado en el mismo local de Dragones del Perú, o no, sabemos por los testimonios enunciados, que las tropas de caballería de Lima, después del 25 de setiembre de 1818 recibieron instrucción acelerada de oficiales de Dragones del Perú. Debemos suponer que debió ponerse particular esmero en quienes a su vez deberían servir de instructores de los milicianos de provincias. Los biógrafos contemporáneos de Castilla, en un afán muy explicable, al tratar de resaltar su formación militar inicial, indican que pasó por Dragones del Perú, aun haciendo la salvedad de que por corto tiempo, porque entre los oficiales de dicho regimiento se encontraban los más distinguidos oficiales del Ejército Real, tal como García Camba, Fernández y Martínez, y esos nombres son dados por el Deán Valdivia (66) y encuadran con la más avanzada investigación docu– mental, la que nos ha sido posible gracias a los descubrimientos del P. Rubén Vargas Ugarte y Raúl Rivera Serna, al precisar la existencia del Expedientillo que da una información incontrovertible para los meses agosto, setiembre y octu– bre de 1818 de las actividades de Castilla, siendo también importantísima la que ofrece para el famoso viaje de Castilla y Cacho de Río de Janeiro a Lima. Tam– bién la publicación hecha por Guillermo Feliú Cruz del tantas veces nombrado Expediente relativo al desgraciado suceso de las Armas Reales en Maipó, el 5 de Abrilde 1818 nos ha permitido confrontar minuciosamente las actividades del Ejército Real en el Perú entre agosto y noviembre de 1818. Poca es la información que tenemos sobre las actividades de Ramón Cas– tilla en el Ejército del Rey, no obstante hay un testimonio muy calificado, que fue registrado por D. Mariano Felipe Paz Soldán en unos apuntes, donde dice :" ... "que en entró a servir. . . en la clase de alférez abanderado del Regimiento Dra– "gones de La Unión, del cual fue comandante don Pablo Antonio de Rada (cuña– "do mío [aclara Paz Soldán] por haberse casado con mi hermana Juanita), con "este motivo mi cuñado me dijo que Castilla como subalterno era muy querido "por sus jefes por su contracción y valor" (67). Otro contemporáneo afirma, que Ramón Castilla "se hizo notar por su aprovechamiento en la táctica, por su exac-

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