Boletín de la Biblioteca Nacional N° 41-42

13 En el Expedientillo se dice que el Conde de Casa de Flores hizo portadores a Cacho, como titular, y a Castilla, como suplente, de despachos para el Virrey de Lima (40). Un biógrafo, amigo personal de Castilla, dice : "Como las impresiones de la "primera juventud son indelebles, Castilla conservó siempre el más grato recuer– "do de esa expedición, y en la tarde de la vida, cuando la vista se vuelve general– "mente hacia atrás, quizá, por temor de ver el término de la existencia, oímos "más de una vez a Castilla solazarse con la memoria de aquellas juveniles aven– "turas" ( 41). A las pocas semanas de su llegada a Lima, Ramón Castilla, por orden del Virrey Pezuela, se reincorporó en un cuerpo de caballería del Ejército del Rey. Sobre este punto no hay contradicción entre los diversos biógrafos, además con la publicación del Expedientillo donde se hace el reajuste de sus haberes, en un documento datado el 21 de octubre de 1818, se precisa en forma indudable que fue dado de alta en filas el 19 de octubre de 1818 ( 42). El problema que queda por dilucidar, y sobre el cual si hay desacuerdo entre los historiadores, es cual fue la unidad de caballería donde volvió a prestar ser– vicios el cadete Castilla. Manuel Atanasio Fuentes es rotundo al afirmar que fue el "escuadrón Dra– gones del Perú" (43), mientras que Mariano Felipe Paz Soldán es igualmente po– sitivo al decir que lo fue el "Regimiento Dragones de La Unión, del fue co- mandante don Pablo Antonio de Rada (cuñado mío ... )" (44). "El Virrey destinó "al cadete Castilla al regimiento Dragones del Perú ... Poco después fue destinado "Castilla a Dragones de La Unión que se hallaba en Arequipa" ( 4r.); es lo que nos dice el Deán Valdivia. Versión similar es la del José Antonio de Lavalle (4G). Esas son las versiones de los biógrafos contemporáneos de Castilla, quien lamentablemente nada aclara, en sus apuntes autobiográficos, sobre el particu– lar ( 47). Pero el problema se complicaba algo más, cuando en el Expedientillo, tantas veces referido, se dice: "que en 19 de octubre tiene entrada en la ll!- Com– pañía del "Escuadrón de Dragones de Arequipa" a 17 pesos que asigna a su clase "de Reglamento del Perú" (48). Hemos tratado de buscar una explicación a estas contradicciones y creemos haberla logrado, gracias a la información obtenida de un curioso y valiosísimo legajo publicado por Guillermo Feliú Cruz bajo el título Expediente relativo al desgraciado suceso de las Armas Reales en Maipo, el 5 de Abril de 1818 (49), que da una muy interesante y detallada información sobre las medidas militares que tomó el Virrey Pezuela en el Perú para prevenir la inminente invasión de las fuer– zas patriotas comandadas por San Martín. Para nuestro propósito vamos a ha– cer una síntesis de la información pertinente a la caballería del grupo de ejér– cito, que bajo el nombre de Cuerpo de Reserva, tenía a su cargo la defensa de la extensa Intendencia de Arequipa, el cual se había organizado de conformidad con las órdenes vicerreales del 29 de abril de 1818 y bajo el mando del brigadier Mariano Ricafort; su nombre original fue el de Ejército de Reserva de la Costa del Sur de Arequipa, el cual fue cambiado por el antedicho de Cuerpo de Reser– va por orden del Virrey del 13 de agosto de 1818 ("ºl. Dicho Cuerpo de Ejército debía de componerse de dos divisiones, la primera y de mayor fuerza acantona– da en Arequipa y la segunda en Arica ( 51). El mismo día 13 de agosto, aprobando el Virrey la formación de un 29 Es– cuadrón de Dragones de La Unión, recomendaba a Ricafort "que prepondere [en "el Cuerpo de Reserva] la fuerza de caballería a la proporción corriente a las de– "mas armas. . . y podría empezar desde luego a la del nuevo escuadrón ( G2). Debemos informar al lector que en esos días, no obstante que el Virrey Pe– zuela buscaba economías, criticadas duramente por Andrés García Camba, ofi-

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