Boletín de la Biblioteca Nacional N° 37-38
9 estudio de los clásicos de la Historia para un mejor aprovechamiento de sus da- tos y una certera estructuración de su célebre libro de 1609. Editada la obra en Lisboa por el famoso impresor Pedro Crasbeeck, se difundió a lo largo del mundo hispánico y al resto del orbe gracias a las lenguas inglesa y francesa. II Durante el coloniaje hispánico grupos selectos de indios y mestizos forta- lecían su espíritu con la lectura de los Comentarios Reales y cultivaban un pro- misor espíritu de rebeldía, que florece indiscutible durante la etapa borbónica. Puede afirmarse plenamente que el mensaje constructivo, de peruanísima rebel- día yacente en los Comentarios juega papel decisivo en la persistencia del legado incaico, tanto como añoranza durante el Perú colonial cuanto como incitación a vivir desde y con el país en el Perú contemporáneo. Uno de los tantos matices que enriquecen la clásica obra de Garcilaso Chimpuocllo está representado por su influencia en la precursora rebelión socio- politica que encabezó el cacique de Pampamarca, Tungasuca y Surimana José Gabriel Túpac Amaru. Aunque la prohibición de los Comentarios Reales de 1782 es consecuencia de indagaciones judiciales, originadas por la rebelión de 1780, hubo ya prohibiciones anteriores, expresadas por Reales Cédulas de l l-IV-1729 y 28-X-1741, donde se asocian los nombres de Garcilaso y Hernán Cortés. En los documentos judiciales acerca de personas comprometidas en la re- belión de Túpac Amaru, aparecen declaraciones de cusqueños expresando ser asi- duos lectores de los Comentarios Reales y haberse reunido en Lima para conspi- rar. Al viajar a la Ciudad de los Reyes Túpac Amaru, entre 1776 y 1778, reno- váronse aquellas lecturas. Los contertulios eran personajes de cierta importan- cia y aparecen, especialmente, en el Testimonio de los autos seguidos contra Mariano Isidoro de la Barreda "por confidente" de Túpac Amaru. Entre el grupo hay que recordar con particular atención las declaraciones de Miguel Montiel, nacido en el pueblo de Aropesa (provincia de Kispicanchis, Cusco), personaje que estuvo en España, Francia e Inglaterra. Montiel conoció y trató a Túpac Amaru en Lima, de cuya persona tuvo "un alto consepto". Parece haber sido hom- bre de holgada posición económica y hábil comerciante. Aparece prestando 8,000 pesos al .cacique Túpac Amaru. Su relación con éste debió ser bastante estrecha. Tratábase de "primo" con Alexo Túpac Amaru, residente en Lima, primo hermano del caudillo cusqueño. En las confesiones hechas por Montiel (diciembre de 1780) al ser preguntado acerca de sus aficiones históricas, respondió que solía "leer Libros místicos" y algunos de Historia entre los que mencionó particularmente "los Comentarios de los Yngas por Garcilaso", cuyo texto comentaba con sus vecinos el comerciante Manuel de la Torre y Fernando Vila. Esta declaración está ratifi- cada por La Torre. Asimismo, el testigo José Bustinza señaló al comerciante Mon- tiel como lector asiduo de los Comentarios Reales, declaración ratificada por otro de los declarantes Francisco Fernández Olea. La lectura y glosa en común se acompañaba con el préstamo del citado libro de Garcilaso." Algunos días después que Túpac Amaru había sido derrotado cuando el visitador José Antonio de Areche (enviado a combatir la rebelión con el mariscal de campo José del Valle y Torres) mandó una comunicación (10-IV-1781) al obispo criollo Juan Manuel de Moscoso y Peralta destinada a borrar el recuerdo 5. Archivo General de Indias, Audiencia de Lima, Legajo 1049. Academia Nacional de la Historia de Madrid, Colección Matalinares, Tomo 57.
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