Boletín de la Biblioteca Nacional N° 37-38

8 gida por persona anónima de Córdoba a don Juan de Vera, solicitante de noti- cias acerca del Inca cusqueño. El anónimo informa que Garcilaso había fallecido. dejando fama de hombre rico. Da cuenta que el testamento del escritor cus- queño estaba en la sección de Capellanía de la catedral de Córdoba, añadiendo copia de las placas de la Portada de la Capilla de las Animas, lugar donde Garci- laso fuera sepultado. Es curioso que Garcilaso Chimpuocllo haya sido atacado por peruanos, des- 1umbrados siempre por lo foráneo, y alabado por extranjeros con visión crítica. y alabado por algunos peruanos caracterizados por su actitud crítica y atacado por extranjeros cuyos prejuicios iban paralelos al desconocimiento de nuestrn verdadera situación histórica. Es muy común, por ejemplo, sefialar a la crónica de Pedro Sarmiento de Gamboa como obra de inusitada validez porque recogió sugestivos testimonios de algunos aspectos concretos e inventar cargos contra el historiador cusquefio y su Comentarios. Pero se olvida que Sarmiento de Gamboa fue vocero del virrey Francisco de Toledo y compuso una obra para dar fundamento doctrinario a la conquista, es decir que en general representa un tipo de historia dirigida, con aciertos particulares dentro de una intención que vicia su aporte. La crítica externa e interna de las Crónicas revaloriza objetivamente el texto de los Comentarios Reales (primera parte). Más que un Cronista, Garcilaso Chimpuocllo es un Historiador. Exhibe una larga preparación en las Humani- dades de su tiempo para escribir su obra cumbre, verdadera historia de la cul- tura incaica. Por eso dice : "Forzado del amor natural de la patria, me ofrecí al trabajo de escribir estos Comentarios, donde clara y distintamente se verán las cosas que en aquella república había antes de los españoles, así en los ritos de su vana religión, como en el gobierno que en paz y en guerra sus reyes tuvieron, y todo lo demás que de aquellos indios se puede decir, desde lo más ínfimo del ejercicio de los vasallos, hasta lo más alto de la corona real. Escribimos sola- mente del imperio de los Incas, sin entrar en otras monarquías, porque no ten- go la noticia de ellas que de ésta".:: La segunda parte de los Comentarios es un complemento sobre el Perú hispánico del siglo XVI hasta la desaparición del último Inca Túpac Amaru. Escribe esta obra respecto al Perú autóctono (como lo recalca en su antedicho Proemio y lo comentan Riva Agüero y Porras Barrene- chea) para desvirtuar frecuentes equívocos y errores de escritores hispánicos, mostrando al mundo europeo lo que verdaderamente fue el Tawantinsuyu. Na- die como él estaba preparado para la magna obra de conjunto. Además, es nuestro primer historiador con curiosidad por episodios del continente en su Florida -imprescindible en la heurística histórica de los Estados Unidos-- e inicial representante de la Filología, de la Filosofía y de la Genealogía e inte- resado hurgador de datos sobre las disciplinas concernientes a nuestros recursos naturales. 1 Profundo conocedor de su maternal lengua kechua, vivió la postrer exis- tencia de las familias nobles del vencido Tawantinsuyu, tuvo directo contacto con personajes incaicos en su juventud cusqueña y con los que más tarde via- jaron a España, mantuvo correspondencia con sus parientes y se tecnificó en el 3. Proemio al Lector (Primera Parte de los Comentarios Reales). 4. Véase "Bibliografía del Inca Garcilaso de la Vega" por Alberto Tauro. En "Documenta" N9 IV, pp. 393-437 (Lima, Imprenta de Ja Universidad Nacional Mayor de San Marcos 1965). ,

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx