Boletín de la Biblioteca Nacional N° 37-38
GARCILASO CHIMPUOCLLO por C. D. Valcárcel. Ningún escritor tan nuestro y, simultáneamente, tan ecuménico como el insigne cusqueño Garcilaso Chimpuocllo. El encarna la posición del peruano mo- derno, del mestizo hispanoamericano, y sintetiza una actitud noblemente cons- tructiva, con base propia pero sin regateo de lo universal que vitaliza y conecta a los hombres más allá de diferencias episódicas, circunstanciales. I La investigación sobre el inca Garcilaso guarda todavía muchas sorpresa:-; en los repositorios del Perú y España. Desde la elegante y erudita defensa de Riva Agüero, las contribucíones documentales de José de la Torre y del Cerro y Raúl Porras Barrenechea hasta los intermitentes hallazgos de Aurelio Miró Que- sada Sosa, R. Aguilar y Priego, L. A. Arocena, E. Asensio, Guillermo Lohman Vi- llena, las interpretaciones de Luis Alberto Sánchez, Luis E. Valcárcel, el suscrito y José Durand y los planteamientos del Symposium de Lima (1955), síguense lle- nando lagunas tradicionales y crece la gloria del genial autor de la Primera parte de los Comentarios Reales, contribución gracias a la cual el mundo conoce al Perú y posee una imagen cultural del Tawantinsuyo o Imperio de los cuatro Suyus o regiones. A tales aportes deberán agregarse, a corto plazo, dos testimonios con- temporáneos sobre el epónimo cusqueño encontrados por Miguel Maticorena en Sevilla. El primer documento es una Carta \6-V-1605), escrita por el jesuita Fran- cisco de Castro al arzobispo de Granada -más tarde de Sevilla-- don Pedro de Castro, dándole aviso que en Córdoba residía un caballero cusqueño, descendiente legítimo ele los antiguos Incas del Perú, quien por entonces ocupaba su tiempo en escribir un libro titulado Comentarios Reales 1 • Según su testimonio, Garcilaso redactaba por entonces el capítulo referente a la gestión gubernativa de Vaca de Castro. -padre del prelado-, parte que el citado escritor estaba dispuesto a re- mitir al arzobispo para su examen y corrección si era necesaria. Rogaba el je- suita Castro una pronta respuesta. del prelado Castro para remitirle copia de la parte mencionada, asegurándole que, estando ya en prensa la obra·!, pondríase quizá en circulación aquel mismo año. El segundo documento es una Carta diri- l. Alusión a la Segunda parte de los Comentarios Reales. 2. Aquí existe una equivocación. En verdad alude ~ la primera parte de los Comentarios Reales o, en todo caso, a "La Florida del Ynca", en el año de su aparición.
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