Boletín de la Biblioteca Nacional N° 33-34

13 diversas ciudades de Francia en compafüa de su hija, y que a veces fue confun- dida con la Duquesa de Berry, a quien los políticos franceses deseaban capturar a causa de sus pretensiones al trono de Francia. Hizo un viaje a Inglaterra, corao ínstittJ.trj_z, pero el viaje sólo fué un fra- caso, ya que una mujer casada y separad::i, o abandonada por el marido, era mal vista en todas partes, en aquellos años. Ella misma lo declara : "Bien acogida en todas partes, como viuda o como soltera. siempre era rechazada cuando la verdad llegaba a ser descubierta .. Fue entonces, en pleno fracaso conyugal y económico, caando pensó en su familia peruana. Conoció en una de las pensiones en que se alojó durante su vagancia por Francia, al capitán de navío Zacarías Chabrié, quien frecuentaba en su barco las costas peruanaR, y que al oír su nombre le preguntó si no tenía relación con la poderosa familia arequipeña de ese nombre. Flora pensó en- tonces que quizá allí tendrían fin sus problemas. Pero con la experiencia adqui- rida en su viaje a Inglaterra, decidió ocultar la verdad a don Pio Tristán y no revelarle que era casada y que tenía dos hijos. Se presentó como soltera. Leer las escenas del viaje, en el barco del capitán Chabrié y de su encuen- tro con don Pío Tristán, es algo sumamente iluminante, pues en ellas puede verse el espíritu oportunista de Flcra y e::u afún por sacar provecho a cualquier pre- cio. Se dejó cortejar por Chabrié, a quien hizo creer que era madre-soltera, y cuando éste, al llegar al Perú la presionó para que cumpliese su promesa ma- trimonial declarándole estar listo a asumir todas las consecuencias de este en- lace, Flora le propuso, simplemente, una infamia, a fin de salir de él : que fal- sificase una partida de matrimonio de sus padres, en cualquier parte. La indig- nación del pundonoroso marino estalló violentamente y le escupió esta frase : "La odio tanto como la he amado". Flora no obtuvo de don Pío la herencia que pretendía. Don Pío - alma seca y apegada a la ley inhumana de aquellos años - le hizo cuentas, le pre- sentó balances y según todo ello, don Mariano había gastado mucho, muchísi- mo en sus años de vida en Europa. Ella, como hija natural, no tenía derecho a la herencia de su abuela y sólo le concedió una miserable pensión. Nuestra heroína desahogó su rencm, primero en un folleto titulado "Ne- cessité de faire un bon accueil aux femmes étrangeres" (París, chez Delaunay, Pa- lais Royal, 1835), y luego en el libro citado anteriormente "Peregrinations d'une Pa- ria" (París, Arthur Bertrand, 1839, 2 vals, in 8), libro en el cual ridiculiza y critica acerbamente a casi todos los miembros de su familia peruana y presenta en él cuadros interesantísimos de la vida política del Perú de aquella época. Pero la aparición de esos escritos, principalmente del segundo nombrado, le valió la ira de la familia Tristán, que suspendió la pensión que le había concedido y tanto ellos como los familiares de Riva-Agüero -- (Flora ridiculiza desde todo punto de vista al primer presidente del Perú de ese apellido) - trataron de destruir ese libro, por lo cual es hoy una obra n:.rísima. Chazal, al saber que Flora había regresado del Perú, inició su persecu- ción contra ella, pensando quizá que traía une. suma considerable. Logró, con engaños, arrebatarle a la niña Alin::i; Flora, furios~t, ent,,bló demanda judicial contra el grabador y, >;111 vacilar ante nada, lo acusó de incesto. Chazal, en el colmo de la indignación, la esperó un día, disparó contra ella y la hirió grave- mente. Esto complicó aún más el juicio para Chazal, quien recibió una condena de 20 años de trabajos forzados y la pérdida de la patria potestad. Sintiéndose ya libre, o sea, porque las enseñanzas de la desgracia habían modificado su criterio hacia sus semejantes, Flora renuncia a la vida mundana para convertirse en apóstol de la causa de los obreros. Es a partir de entonces cuando se transfigura y emprende su apostolado. En 1843 publica "L'Union

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx