Boletín de la Biblioteca Nacional N° 33-34
14 Ouvriere", presentando en este folleto, pagado por suscripción de simpatizantes de su labor, una síntesis de sus principios en esta forma: "Primero, constituir la unidad compacta e indisoluble de la clase obrera; segundo, dotar a la Unión Obrera de un enorme capital, mediante una cotiza- ción voluntaria de cada obrero; tercero, adquirir, mediante ese capital, un poder real, el del dinero; cuarto, mediante tal poder, prevenir la miseria y extirpar el mal en su raíz, dando a los hijos de la clase obrera una educación sólida, racional, capaz de hacerlos hombres, y mujeres instruídos, razonables, inteligentes y hábiles en su profesión: quinto, recompensar el trabajo como se debe, grande y digna- mente". En esta forma, Flora Tristán, que se tituló peruana al escribir su libro "Peregrinaciones de una Paria", pues el libro va dirigido "A los Peruanos" y fir- mado por "Vuestra compatriota y amiga", se anticipó en cuatro años a la apa- rición del "Manifiesto Comunista" de Carlos Marx y Federico Engels. El abate A. Constant, escribía por esa época respecto de Flora : "La perso- nalidad de Flora se había exaltado en tal forma en la lucha que a sus propios ojos, había pasado al estado de un mito, se creía "la mujer - Mesías"; después de haber luchado como un demonio, soñaba con la transfiguración del martirio para volar al cielo en alas de un ángel .. " Y Flora emprendió su propaganda sin pensar para nada en ella misma, ni en los peligros e incomodidades que su apostolado le presentaban a cada momento. En un principio pudo visitar las fábricas sin tropiezo alguno. Pero, poco a poco, las autoridades se preocuparon por esa propaganda y empezaron a seguirla. Flora recorrió muchas ciudades en su prédica de unión. Visitó las fá- bricas de Lyon, de Rouan, Tolón, Nimes, Montpellier, seguida siempre por la po- licía. Pero en el curso de su peregrinación social, enfermó gravemente. Llegó por fin a Burdeos, en donde su salud se hallaba en grave estado. Fué en ese puerto en donde once años antes había embarcado hacia el Perú, haciéndose pasar por soltera, para reclamar una herencia hipotética, que no le correspon- día, según las leyes de entonces. Y fué en ese mismo puerto en donde, desahucia- da por los médicos, falleció el 14 de noviembre de 1844. Había escogido la senda más difícil : la del apostolado. La imaginación de Andrade, nos da para sus últimos años - sólo vivió 41 años - esta visión : "Sólo se sabe que más tarde su figura esbelta y noble se desliza de puerta en puerta, encorvada y rota, demandando limosna" ("Excel- sior", 21 enero 1964). Nada más falso. Flora jamás pidió limosna, ni estuvo encorvada. Murió de una enfermedad que no han precisado aún sus biógrafos - fué quizá tifoidea? - Y viajó enhiesta y orgullosa, sin pedir nada para ella : sólo quería que los obreros se unieran y pudiesen cumplirse los cinco puntos que señaló en su "Unión Obrera". A sus funerales en Burdeos, que ella pidió fuesen sencillos y que su cadá- ver fuese entregado a un anfiteatro para hacer en él estudios científicos, y lue- go enterrado en la fosa común, sólo asistieron algunos de sus correligionarios. Pronunciaron discursos un sastre, un abogado y un carpintero. Pero, poco des- pués los obreros, por los que ella se había desvivido, erigieron en el cementerio de Burdeos un mausoleo. Es una columna trunca, en cuyo pedestal se puede leer en francés la inscripción siguiente : "A la memoire de Madame Flora Tris- tan. Auteur de l' Union Ouvriere. Les travailleurs reconnaissants. Liberté-Ega- lité.- Fraternité.- Solidarité.- Flora Tristán. Née a Paris, le 7 avril 1803. Morte a Bordeaux, le 14 novembre 1844. Solidarité". México, enero de 1964.
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