Boletín de la Biblioteca Nacional N° 31-32
32 rac10n física hasta el punto de no poderse reproducir espontáneamente?. Los auquénidos son originarios de la meseta andina y no de la costa y el hecho de que se encuentren sus restos en la costa, demuestra que fueron llevados allí por el hombre, quien los había domesticado en la sierra, sabe Dios desde cuán- tos milenios anteriores, hasta adquirir las características que hoy tienen. Sa- bido es que la paleo-llama existió en una época hasta en California y Argen- tina, y por lo tanto esa evolución es otro de los problemas americanos más im- portantes y cuyo estudio no se ha hecho hasta hoy en forma debida. Una prueba de la antigüedad de las culturas andinas -sobre las de la costa- la da el autor, al decir que se ha encontrado en Huaca Prieta (p. 46) "tela" de corteza machacada, "lo que resulta sorprendente por tratarse de un procedimiento propio de la cultura de la selva tropical". Y esta afirmación es muy importante, porque la teoría del origen amazónico de la cultura peruana, emitida por el Dr. Tello, tendría así otro punto de apoyo. En cuanto a la historia de los Incas, Masan la divide oportunamente en dos partes : el Imperio legendario y el Imperio histórico. Efectivamente, no ha- biendo conocido los antiguos peruanos ninguna forma de escritura, las tradicio- nes y leyendas que de viva voz se trasmitieron de aquellas remotas edades no pueden considerarse historia. El origen de los Incas es mítico, pues hay varias le- yendas sobre él. Masan adopta la de que Manco Capac y sus hermanos salieron de la cueva de Paccari Tampu (o caverna de las cuatro ventanas); pero en nota añade algo perfectamente fuera de lugar : que el explorador Hiram Bingham "ha identificado tres "ventanas" en una muralla de Macchu Picchu como lugar tradicional" (p. 144). Esto es completamente absurdo porque los cuatro herma- nos Ayar, según la leyenda salieron de cuatro ventanas y no de tres, y, además, Macchu Picchu no pudo haber sido jamás la cuna del imperio incaico porque su construcción como ciudad fortificada y su arquitectura corresponden a los últi- mos tiempos del Incario. Tampoco es válida la afirmación que hace (p. 131J de que la madre de Atahualpa fuese hija de un rey de Quito. Esta afirmación no concuerda en lo absoluto con una fuente muy seria que él cita con frecuencia : "La Historia Indica" de Sarmiento de Gamboa, quien dice con toda claridad, en la p. 132, que Atahualpa "era hijo bastardo de Guayna Capac y de Tacto Coca, su prima del linaje de Inga Yupanqui, al cual Guayna Capac había llevado a aquella guerra" (la de Quito). Y en la p. 125 dice el mismo Sarmiento que "mandó que se aderezasen para ir con él a la conquista de Quito a Atahuallpa y Ninan Coyo- chi, sus hijos bastardos que eran ya buenos mancebos". La pretendida historia de la madre de Atahualpa, princesa "shiri" o quiteña, fue una invención del Padre Velasco, en el siglo XVIII. Posteriormente, las investigaciones arqueoló- gicas y las fuentes históricas publicadas, después de los "Comentarios Reales" de Garcilaso de la Vega, no dan validez alguna a esta antojadiza aseveración, que no resiste la crítica seria. Uno de los cronistas más serio y responsable, porque visitó el Perú en bus- ca de informaciones hacia 1544 y las recogió directamente de los contemporá- neos de Huáscar y Atahualpa fué Cieza de León. Pues bien, en "Del Señorío de Incas" (Cap. LXII, p. 239, Madrid, 1880), dice textualmente refiriéndose a Huay- na Capac : "Volvió al Cusca (después de haber regresado de Chile) a donde fue recebido de la ciudad honradamente y los sacerdotes del templo de Curicancha le dieron muchas bendiciones, y él alegró al pueblo con grandes fiestas que se hicieron. Y nacíanle muchos hijos, los cuales criaban sus madres, entre los cua- les nació Atahuallpa, segúnd la opinión de todos los indios del Cusco, que dicen ser así, y llamábase su madre Tuta Palla, natural de Quillaco, aunque otros di- cen ser del linaje de los Orencuzcos; y siempre, desde que se crió, anduvo Ata-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx