Boletín de la Biblioteca Nacional N° 31-32

17 tal de Lima tuvo que 1ntetvenit para superarla y dispuso, por intermedio de la Comisión de Beneficencia, la formulación de cuentas sobre ingresos y egresos correspondientes a todos los hospitales que funcionaban en la ciudad. Por los estados presentados se llegó a la conclusión de que dichos centros asistenciales atravesaban por una aguda crisis económica, lo que determinaba la falta de hi- giene, de alimentos y de servicios. Esto fue motivo para que la Junta recomen- dara la necesidad de restituir a los hospitales su antigua organización, previa sanción de los C!l.usantes de su mala administración ( 30 J, Las Juntas ejercieron también, simultáneamente con los prefectos y las municipalidades, labor de control y fiscalización en los hospicios de indigentes y huérfanos, establecidos en algunas capitales de departamento, pero ella no dio los frutos esperados, tanto por la escasez de fondos para su sostenimiento, cuan- to porque a veces lo poco que se disponía era malversado por sus adminis- tradores. Una de las mayormente agraviadas en este sentido fue la Casa de Huérfanos del Cuzco, debido a los malos manejos de su adminístrador Antonio Martínez. La Junta, para reparar el daño, obligó a Martínez a rendir cuentas y lo reemplazó con José Ruedas, quien ya anteriormente había desempeñado el cargo con probidad y diligencia (31). Determinó, así mismo, en su sesión de 6 de agosto de 1832, entre otras cosas: 19 la suspensión de la admisión de huérfa- nos, mientras no se regularizara el funcionamiento de la institución; 29 Dada las condiciones de inhavitabilidad en que se encontraba el local se acordó habilitar el que ocupaba el Beaterio de San Blas; 39 Se acordó dar la preferencia en la atención de los pupilos a la prelada y a las beatas recogidas en la institución, previo pago del respectivo sueldo; 4° Los servicios domésticos serian desem- peñados por las mujeres recogidas en el beaterio y 59 para la buena marcha fu- tura del Hospicio se convino en la elaboración de un Reglamento, que debería regir previa aprobación del Congreso de la República. No obstante la diligen- cia demostrada por la Junta, no se cumplieron, lJ.l menos hasta donde hemos podido comprobar, algunos de sus acuerdos, sobre todo lo relativo al cambio de local, pues el del beaterio tenia casi las mismas deficiencias del Hospicio. Dentro de las medidas de salubridad, la Junta del Cuzco se empefló por dar entero cumplimiento a algunos dispositivos de fundamental importancia, tal como el relativo a la prohibición de la inhumación de los cadáveres en los templos, que se hacía de acuerdo a una vieja tradición colonial. Cursó, para el efecto, órdenes por medio del Gobernador eclesiástico de la Diócesis, a todas las doctrinas del departamento para que dieran cumplimfonto a tal dispositivo y ofició a la Prefectura para que conminase a las autoridades municipales la pronta construcción de cementerios, con la colaboración popular. Dichos cemen- terios debían ser construidos lejos de la población y a sotavento, tal como lo dis- ponía la ley respectiva (32). Aparte de las reallzaciones y proyectos expuestos en cada caso, las ,Tuntas atendieron una serie de problemas surgidos como consecuencia de las necesida- des y espectativas de los pobladores de sus respectivas circunscripciones, Aun cuando no correspondía estrictamente a sus funciones, reprimieron el bandole- rismo, tan arraigado en las áreas aledaf;as a los grandes poblados; mejoraron los servicios de correos, tan lentos por lo accidentado de los caminos y muchas ve- ces por la negligencia de sus servidores; mandaron reparar los carninos, que en la generalidad de los casos no eran más que simples senderos; mejoraron el M- pecto urbano de las ciudades, como el de Arequipa, por ejemplo en que el año (30) "Mercurio Peruano". Linm, NY L446. ju&v•;s lY.VII.1832 (31) "Minerva del Cuzco' ', Alcance al Nº 51 de 1832 ,(32) ' 'Minerva del Cuzco". N9 51. Alcan.::e al Nº 51 de 1833.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx