Boletín de la Biblioteca Nacional N° 30
10 mática, en un ambiente de poesía, de plasticidad y de música, entre lo mitoló– gico y lo histórico fantástico, con una acción caracterizada por la velocidad barroca. El valor poético de nuestro insigne escritor es el que más incomprensiones ha padecido desde la displicencia agresiva de Menéndez Pelayo. Le reconoce éste erudicción estupenda pero "indigesta y de mal gusto" y da por "torpemente ma– logrados todos sus estudios". "Su estilo en prosa y en verso -dictamina- es en– fático, retorcido y con todos los vicios de la decadencia literaria". Estima que reúne el gongorismo y el prosaísmo "dos contrarias aberraciones del siglo XVII y del XVIII, para que ningún rasgo de mal gusto le falte". Riva– Agüero y Luis Alberto Sánchez, en sus sendos libros juveniles, reprodujeron esta condenación cerrada. No obstante, en ellos se puede encontrar el comienzo de un balance más justo pues aunque Riva-Agüero piensa que la Lima Fundada está escrita con "lenguaje afectado y gongorino en grado sumo" y tiene defec– tos <;le composición y versificación, opina que "ha solido ser mal tratada en de– masía por los modernos críticos". "Sin embargo de todo lo dicho, manifiesta, no se ha reparado bastante que la Lima Fundada, entre infinitos versos malos y absurdos, tiene algunos agradables y pintorescos". Y señala algunas morbideces rlel endecasílado que parecen del modernismo y las alabanzas a Lima que reve– lan exaltada emoción filial. Sánchez, por su parte, le reconoce aciertos de cuan– do en cuando, como esos dos versos "que valen por un poema" : les sopló en sus incógnitas arenas por rumbos de dolor vientos de penas. La poesía de Peralta tuvo una revaloración más penetrante y generosa en el trabajo de Martín Adán, capítulo de su tesis universitaria De lo Barroco en el Perú (1). Con sutileza y lirismo, entre más amplias cavilaciones sobre nues– tra imperecedera vocación barroca, espuma versos de Peralta que podían ser de José María Eguren o de Nuestros románticos. "He aquí el romanticismo que fal– tó, a nuestros románticos", observa. Retórica de limeño en Lima, indica: "Pero ¡-qué linda retórica la de Peralta! ¡Cómo el alma insigne riela en el pleonasmo! ¡Cómo ondea y rezuma la escayola! ¡Cómo se enternece y trasparenta el mundo! ¡Qué bien está uno a solas con el alma y con el nombre!" "Es versificador admi– rable en un verso -esclarece más adelante- si no cabal poeta en el poema". Muchos otros resaltes de la poesía de Peralta denota Martín Adán como su "fre– cuentísima relación con el mundo", tan importante para desgongorizarlo, y co– mo su nexo mental con Calderón : "el verso parecería de Góngora, el discurso de Calderón". Hay poesía lírica esparcida en las obras teatrales de Peralta como la hay en las de otros grandes dramaturgos. Y la hay en su poema mayor, Lima Fun– dada. Este ha sido juzgado como historia, porque la es de Lima, desde sus orí– genes españoles hasta su época y salvo algunas inexactitudes, que pueden ser licencias para su adaptación poética, es fuente veraz, ricamente informativa y con frecuencia testimonial, de dos siglos de historia peruana. Se la aprecia par– ticularmente por las anotaciones con que ilustra los versos precisando los suce– sos y por sus enfoques biográficos. Peralta no llamó a Lima Fundada epopeya ni poema épico sino canto heroico con lo cual parece dejarse libertad para lo li– rico, por cuanto el tema heroico es también propio del entusiasmo y del desorden líricos. Herrera no deja de ser lírico en su canción "Por la Victoria de Lepanto". (1) Martín Adán. Peralta. En Mercurio Peruano. Agosto de 1939, enero y febrero de 1940.
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