Boletín de la Biblioteca Nacional N° 30
9 Antonio Gutiérrez de Cevallos. Con este género cortesano y bombástico, de su– misión palaciega y ditirambo extremo, Peralta no era excepción. Era sólo un elevado índice de lugar y de época. España y América, en el siglo siglo XVIII y ]Jarticularmente en el anterior, estaban sumidas bajo mismas constantes de subordinación que se explican por factores de psicología étnica y de estructura po– lítica, entre otros, agudizados en las colonias. Pero esta literatura convencional y fría daba a veces motivo a peregrinas manifestaciones de arte. De todas ma– neras era un cauce donde podía aparecer de cuando en cuando el hilo de oro de un momento poético. Por lo que vale la pena escandir sin prejuicios tan cau– dalosa corriente. En el campo que Peralta consagra a las letras sobresale su obra dramática. Ya Menéndez Pelayo (que f~ muy despectivo con nuestro autor y que se pregunta y contesta: "¿Qué es lo que la posteridad ha dejado en pie de la fama cuasi mitológica de Peralta y Barnuevo ... ? Cuesta trabajo decirlo: poco más que un nombre que no despierta 'ya eco ninguno de gloria literaria."), reconoce su mérito teatral : "Fue también poeta dramático y bastante más fe– liz que en lo épico". Resalta Menéndez Pelayo la traducción de la Rodoguna de Corneille, "acomodada a las condiciones del teatro español con bastante des– treza, harto mayor que la que demostró Ceñizares en su imitación de la Efigenia de Racine. Pide la publicación del manuscrito con esta traducción y otras pie– zas "por ser obras las más antiguas que en nuestro teatro encabezaron la imi– tación del teatro francés ... " La publicación la hizo el crítico norteamericano Irving A. Leonard con el nombre de Obras Dramáticas de Pedro de Peralta (San– tiago de Chile, 1937). Lohmann Villena señala estas obras, con precisa informa– ción de época. Triunfos de Amor y Poder, se estrenó en el Teatro del Palacio de Gobierno en Lima, ante el Virrey Ladrón de Guevara, con gran aparato es– cénico y acompañamiento melódico, en 1711, como parte principal del alborozo público por la victoria de Villaviciosa. El argumento mitológico conforma una alegoría sobre Felipe V encarnado en la grandeza de Júpiter. En 1720, con mo– tivo del cumpleaños del Virrey - Arzobispo Morcillo rubio de Auñón, Peralta pre– sentó asimismo en Palacio otra comedia, Afectos Vencen Finezas, de argumento griego-oriental. Lo que hasta ahora los críticos han estimado su mayor mérito dramático es la traducción y refundición muy personal conformándola al teatro español, de la Rodoguna de Corneille. Leonard opina que "no solamente es una adaptación hábilmente ejecutada de la tragedia de Corneille sino que es la primera obra de corte neo-clásico francés adaptada a las condiciones del teatro español ... Peralta, con suma maestría, comprime los cinco actos de Corneille en tres jornadas ... En lugar del endecasílado monótono de Corneille, emplea una variedad métrica que enriquece admirablemente su obra. Además el criollo pe– ruano intercala por sus jornadas música y canciones que recuerdan la ópera ita– liana que conocería bastante bien. Excuso decir que la obra del autor francés carece del todo de estos elementos tan amenos y bellos". Agrega que Peralta devuelve caracteres hispanos a la simplicidad de Corneille, al sumar a lo pura– mente trágico de éste los elementos cómicos y una intriga amorosa secundaria. Estas piezas teatrales de Peralta están acompañadas de loas, entremeses, bailes y fin de fiestas que les añaden gran valor documental pues se ha notado en ellos tipos y costumbres de la Lima de entonces como lejano antecedente de un genuino teatro nacional. Así Riva-Agüero, en el entremés de Afectos Vencen Finezas encuentra sabor muy peruano y original : "Interviene el sacristán, los maestros de lectura y de danza, el mercachifle, las criollísimas niñas Mariquita, Chepita, Panchita y Chanita, y el chapetón padre de éstas ... En el baile ante– cedente sacó a relucir el gua; y aquí Chanita dice vaya pues, a la limeña neta". Las influencias teatrales de Peralta son francesas, de Corneille y Moliere, y es– pañolas de Calderón, especialmente en cuanto se refiere a la arquitectura dra-
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