Boletín de la Biblioteca Nacional N° 3

260 2'., en Cleveland, Ohio, cuya Biblioteca Pública ha organizado re– cientemente una Sección Latinoamericana, para atraier la atención de sus lectores hacia el presente y el pasado de nuestros países. Cuenta con 2 .. 500,000 volúmenes, distribuidos entre la biblioteca principal y sus 65 sucursales; y, aparte de :las secciones propias de una biblioteca téc– nican,ente organizada, cabe destacar en elila la de lenguas extranjeras, en cuyos fondos se encuentran representadas más de un! centenar, habladas por ]as diferentes comunidades foráneas que habitan en la ciudad. ::1., en Ann Arbor, donde se encuentra establecida la Universidad de Michigan. A su Biblioteca se encuentra anexa una renombrada Es– cuela de Bibliotecarios, acerca de cuyo desenvolvimiento obtuve exactas ideas, rnediante la atención de sus clases, el trabajo en su sala de estu– dios y el cambio de impresiones con los alumnos. Como resultado de la labor cumplida en esa Escuela, puedo mencionar la preparación de un curso sobre "Selección de Libros", directamente vinculado a mis obliga– ciones específicas y que será de alguna utilidad para los futuros biblio– tecarios. Y, además de las actividades propias de la ya mencionada en Ann Al' bar me fue dado conocer la Siblioteca de la Escuela de I.leyes, así corno la Biblioteca Clemens, excepcionalmente rica en impresos an– tiguos y artísticos, raros y curiosos. 4 .) en Detroit, ciudad en la cual tuve oportunidad de visitar, su– ce¡;ivanrler.lte, la Biblioteca Pública y la Bil>lioteca de la Universidad de Wayne. Este centro docente ha sido elevado a la categoría de universi– dad en 1934 y su biblioteca muestra un vigoroso ritmo de creeimiento, debido cual Se originan problemas característicos; y, en cuanto a la Biblioteca Pública, es interesante destacar cómo atrae al lector hacia ciertas colecciones especiales - constituidas dentro de] esquema general de ladasificación decimal - cuyo uso se ha hecho oneroso, 'con el ob– jeto de aplicar en su incremento la renta obtenida. 5., en Chicago, donde se encuentra la sede de la A.sociación de Bibliotecarios Norteamericanos (American Ubrary Association), que trabaja activamente en la coordinación de ciertas labores llevadas a ca– bo por ¡as bibliotecas del país, así como en planes tendentes a la recons– trucción de las bibliotecas destruidas o saqueadas durante la guerra ac– tual y en la representación: de los intereses profesionales de los bibliote– carias. Además, estudié allí el plan recientemente adoptado por [a Es– cuela de Bibliotecarios Graduados de la Universidad de Chicago que, a diferencia de otras escuelas de la materia, incluye cursos de cultura ge– neral, así como la presentación de una tesis y la opción a grado acadé– mico. Y visité la Biblioteca Pública, poniendo especial interés en su ser– vicio de sucursales. 6'., en Nueva York, cuya Biblioteca Pública ofrece peculiares pro– blemas de clasificación -- debidos a su proceso formativo -, y da cier– ta autonomía a determinadas colecciones especiales. Allí conocí t3.m– bién las Bifiliotecas de la Universidad de Columbia y del Museo Metro– po1itcmo de Arte, en las cuales existen aspectos cuyo interés se deriva de sn carácter. A través de estas visitas me ha sido posible formar un exacto C01:1CE?¡:»tO de la alta misión que llenan las bibliotecas en la vida nortea– mericm:a. Sirven, desde luego, a la cultura individual y colectiva, al continuar e incrementar la obra de la escuela. Pero, sobre todo, son en– tidades cuya labor Se refleja en el civismo y la conciencia nacional. Sus fondos bibliográficos alientan el perfeccionamiento de la actividad in-

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