Boletín de la Biblioteca Nacional N° 3

dustrial, la correcta ordenación de las finanzas, o la metódica orienta– ción de la enseñanza, por ejemplo; y difunden los principios técnicos de la investigación científica o el arte, así como los resultados actua,les de su aplicación en todo el mundo. En conjunto, las' bibliotecas norteame– ricanas cubren cualquier dirección del interés humano, en estricta armo– nía con las ambiciones científicas contemporáneas. Cuidando tan vastos fondos y atendiendo a los diversos CTl1pOS de lectores, que lós solicitan, actúan los bibliotecarios norteameri~aJllos. Su trabajo es encomiable por muchos conceptos: eficiencia,espiritll de cooperación y su servicio al valor social del libro. En particular, me complace dejar constancia de que pude apreciar cómo ejercitaban 'ese espíritu de cooperación en su ayuda a nuestra Bibnioteca Nacional: ya, ofreciendo copias de los documentos referentes al Perú, come lo han hecho la, Biblioteca del Congreso con los que forman la Colección Hark– ness, y la Biblioteca Clemens, de Ann Arbor, con algunas memorias de virreyes; ya, haciendo una selección entre sus duplicados, con el obje– to de remitir aque:Llos libros que más útiles puedan ser a los lectores peruanos; ya, en fin, con el envío de sus propias publicaciones. Es fácil observar que las biblioteca.s de Estados Unidos Iracre– mentan constantemente los fondos que informan sobre historia, oeogra– fía y literatura de los países latinoamericanos, respondiE;pdo a l~s nue– vas direcciones de las relaciones interamericanas y a las crecientes de– mandas de los lectores. Algunas bibiliotecaEl establecen secciones lati– noamericanas; organizan frecuentes exposiciones de libros, revistas y gra– bados alusivos a esta parte del Continente; o asesoran, tanto a los maestros interesados en promover la curiosidad de sus alumnos. como a los oradores que orientan las actividades de grupos de estudio O< dis– cusión. Pero, aun teniendo decidido interés en la adquisición de los li- o bros publicados en los países latinoamericanos, :las bibliotecas de los Es– tados Unidos afrontan los problemas derivados de la falta de Infurma– ciones bibliográficas y el desconocimiento del mercado librero. Lo mis– mo puede afirmarse con respecto a las noticias que en otros países se tiene a,cerca del movimiento editorial peruano. En consecuencia. eL de– partamento a mi cargo realizará una importante y necesaria tarea, al preparar bibliografías de los libros y folletos, así como de las publica– ciones periódicas que aparezcan en el país: porque serviri¡, a la difusión de la cultura peruana, al ampliar las posibilidades de la demand.a ex– tranjera. Conviene destacar que el aludido interés se acentúa al tratarse de publicaciones oficiales, a través de las cuales pueden conocer los ,lec– tores extranjeros la marcha progresista del Perú. Importantes bibHote– cas lamentan la imposibilidad de obtener mensajes presidenciales, me– morias de ministros, estadísticas, boletines, etc., y ofrecen ventajosas oportunidades de canje. Por 10 tanto, el decreto gubernativo que fijó las normas para la reorganización de la Biblioteca Nacional es mur pre– visor, en cuanto le otorga la facultad de formar el Depósito de Publica– ciones Oficiales, que permitirá mantener y quizá incrementar la extra– ordinaria afluencia de libros y publicaciones extranjeras. Muchashiblio– tecas retribuirían tal envío aun con sus propios duplicados, entre los cuales suelen encontrarse piezas de excepcional valor para el mento de los fondos correspondientes.

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