Boletín de la Biblioteca Nacional N° 29
18 imágenes y rem1mscencias flamencas y germanas. En Francia el clasicismo le reprocharía su falta de orden y claridad latinas. Maurras lo hallaría demasiado tudesco y caótico. Porque Eguren no procede de la Europa renacentista o rococó. Procede espiritualmente de la edad de las cruzadas y las catedrales. Su fantasía bizarra tiene un parentesco característico con la de los decoradores de las cate– drales góticas en su afición a lo grotesco. El genio infantil de Eguren se divierte en lo grotesco, finamente estilizado con gesto pre-renacentista" (ó) Y Jorge Basadre, lo describe físicamente como "un locuaz hombrecillo, ves– tido de negro que conversa en las esquinas. En el cuello de pajarita, la corbata hace un nudo desmesurado que tiende al desastre. Ropa modesta. Un hongo tapa mal el cabello abundante que empieza a ser gris. Lejano parecido a Edgard Poe a la vez que un absurdo recuerdo fugaz de Oharles Chaplin. ¿Qué nos cuenta poeta? Ha leído nuevos libros, ha recibido cartas, ha estado enfermo. Perseguir mozas, urdir negocios, conquistar puestos, querer salvar a la patria, eso no cuen– ta ... Tímido e infantil, por otra parte, ha sido incapaz de sentirse genio, de lla– mar la atención con excentricidades e impertinencias; pero quizá si así hubiera procedido, habría sido tomada más en cuenta, su obra formidable .... " ( 6 ). Sobre este ilustre representante de la poesía del Perú, ha aparecido recien– temente un interesante trabajo del crítico peruano Estuardo Núñez, dentro de la serie de monografías que publica desde ya hace algunos años el Instituto Hispá– nico de la Universidad de Columbia, en Nueva York (7). Núñez conoció a Eguren siendo muy joven, lo visitó muchas veces en su casa del Barranco, por lo cual su testimonio y su crítica tienen especial valor. Ya, anteriormente, había escrito un libro titulado "La poesía de Eguren" (1932) haciendo en él un concienzudo estudio de su poesía; y en 1959 y 1961 la Universidad de San Marcos de Lima le encargó que recopilara, prologara y anotara la obra de prosa y verso de Eguren, que apa– reció con los títulos de Motivos estéticos y Poesías completas. Así, pues, esta última publicación del Instituto Hispánico, presenta un estu– dio ampliado de Núñez sobre Eguren, lo más completo y acucioso que se ha hecho hasta hoy sobre este poeta, señalando sus preferencias y las influencias que recibió Dentro del estudio biográfico cabe señalar un dato muy importante: el año de sÚ nacimiento, pues hasta ahora se creía que había nacido en 1882. Núñez precisa que nació el 7 de julio de 1874. Y otro dato, también muy importante y desconcer– tante: Eguren dejó de escribir en 1931, es decir, que a los 58 años se hallaba com– pletamente agotado, deshecho intelectualmente, a pesar de que su obra no es muy abundante. Y, a pesar de esta decadencia intelectual prematura, vivió aun hasta 1942, pero ya completamente fuera de sí en sus últimos tiempos. En 1941 (no te– nía aun 67 años) lo visitó Rafael Heliodoro Valle, quien ha dejado de él esta mag– nífica estampa que tituló "La sombra de Eguren" : "En su casa de las calles de la Colmena encontré a José María Eguren, el poeta misterioso, casi aéreo, casi en vísperas de su muerte. Veinte años antes lo había visitado en su palacio crista– lino de Barranco, ya perseguido por el miedo. "La última vez que le ví parecía regresar de un largo viaje por los paises de la niebla, en busca de la niña de la lámpara azul. Ningún poeta me ha dado, como Eguren, la realidad de su poesía en lo fabuloso de su vida. Un fantasma ro– deado de fantasmas, eso era aquel día inexplicable, en que le hallé rodeado de re– cuerdos, de incoherencias, y hasta de sombras de pájaros imaginarios. Me enseñó su último invento, un aparato para fotografiar nubes, sueños, ángeles, cosas sin dimensión y sin edad (s) .
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