Boletín de la Biblioteca Nacional N° 29

19 -Asómese a esta ventana - me dijo - para que vea las gaviotas que vienen a conversar conmigo, prófugas del mar, de la noche, de los sueños ... "Nada veía yo; pero la figura del poeta se me evadía en un aire patético, quimérico ... El ya no era un habitante de Lima, sino una voz que se quebraba en el viento puro de aquel verano que era la presencia más furiosa del cielo sobre una ciudad que se nos evadía en la frustrada conversación. "Era como un niño huérfano en la ciudad en que los niños cantan las me– jores canciones que se caen del cielo" (9). Núñez, al hacer el estudio crítico de la poesía eguriana dice claramente : "Eguren inauguró en la literatura peruana una nueva concepción de la palabra poética, cuyas proyecciones múltiples se dejan sentir no sólo en su valor de sonido sino principalmente en su contenido de sintagma. Se ha anotado ya que el poeta seleccionó cuidadosamente su vocabulario y excluyó las voces de alocución desa– gradable o de significación prosaica. Pero no redujo a ello su tarea creadora. Fué más allá y se empeñó en la búsqueda de nuevos efectos y combinaciones de lenguaje de las que trataremos más adelante. Además, acopió voces desconocidas y nuevas con las que enriqueció su lenguaje poético ... ". Fué, pues, Eguren, no sólo un poeta creador de un estilo poético nuevo en su época, sino de un vocabulario también desconocido hasta entonces. Y la obra completa de Eguren, recopilada por Núñez, consta de 123 poemas, en la que el compilador señala que no hay ni una décima, ni un solo soneto, porque Eguren desdeñaba ambas formas. ¡Cuánta hondura se esconde en esta imagen, perfec– tamente irreligiosa, que tituló "El dios cansado" : Plomizo, carminado y con la barba verde, el ritmo pierde el dios cansado. Sigue por las oscuras y ciegas capitales de negros males y desventuras. Reinante el día estuoso, camina sin reposo tras los inventos y pensamientos. Continúa, ignorado por la región atea; y nada crea el dios cansado. O bien, cuando describe al rayo, a quien llama "El dios de la centella". Viene por alta noche el dios de la centella ... ¡Mortal despierta, mira : tras el monte ha lanzado una estrella! Los seres de los bosques se incorporan, Oh espíritu que sueñas! en tanto que las frondas cambian obscuras señas. Como el caldeo mira el mundo de la estrella; que es dueño del espanto y de la ruina el dios de la centella. No duermas al peligro que la Natura encierra : indaga; que en la sombra el dios fatídico encenderá la Tierra.

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