Boletín de la Biblioteca Nacional N° 28

6 nos una rama de la cultura, dominio de una o más lenguas extranjeras, experien– cia bibliotecaria y probada vocación. El Plan para los bibliotecarios auxiliares debería estar reducido a las ma– terias técnicas más imprescindibles. No parece honesto pensar que en el lapso de dos o tres años es posible preparar el día de hoy bibliotecarios cabales, con la madurez indispensable para afrontar responsabilidades tan pesadas. El actual plan padece de un vicio común a todo nuestro sistema educativo, a saber, el ex– ceso de asignaturas simultáneas, caídas como aluvión sobre mentes que la edu– cación secundaria no ha logrado cultivar adecuadamente. Es cierto que el biblio– tecario debe tener lo que comúnmente se llama una amplia cultura general. Pero el medio de capacitar al alumno en esa cultura general no es por cierto amon– tonar asignaturas en un plan que, si meditamos brevemente, aparece como impo– sible de realizar. El proverbio latino multum non multa descubre dos significa– ciones del vocablo mucho. Es posible que con esta palabra queramos aludir a una gran variedad y diversidad de cosas (o de asignaturas de un plan de estudios). En este caso debemos extender nuestro esfuerzo a latitudes más o menos consi– derables; pero para realizar este esfuerzo es necesario que tengamos capacidad asimismo considerable. De otro lado, mucho puede significar intensidad de es– fuerzo, calidad, profundidad. Desde todo punto de vista parece prudente no em– peñarnos en esfuerzos ilusorios, que en el caso de la secundaria, por ejemplo, la realidad desautoriza año a año. Es más real y de resultados más positivos para las profesiones y para el país, limitarnos a lo esencial en una primera etapa. Sólo así lograremos eficacia. Unicamente de este modo podremos brindar a nuestro país, en lapsos breves, el bibliotecario que tan dramáticamente requiere el desa– rrollo cultural, económico y social. Este es también un medio para articular, no en la teoría sino sobre la realidad de hechos que no está en nuestras manos mo– dificar, la educación secundaria con la terciaria. La educación bibliotecaria del país ha sido objeto de innumerables preocu– paciones, algunas de ellas expuestas con brillo en documentos ampliamente cono– cidos. Los problemas son inmensos y complejos y algunos de ellos hunden sus raíces en situaciones extra-académicas. Para resolverlos, es preciso comenzar por una primera etapa de simplificación racional del plan de estudios. La educación no consiste en la transmisión de formas de conocimientos o estructuras de disciplinas. Ella consiste sobre todo en la capacitación del estu– diante para que, por desarrollo de su mente y de su conducta, adquiera experien– cia personal, quiero decir, experiencia de la vida. Esta experiencia no puede ci– mentarse si el alumno está obligado por el sistema al salto en el vacío que signi– fica la transición de la secundaria a los estudios terciarios. Estos deben iniciarse sobre bases más firmes, atendiendo a la realidad de los hechos. Para que nuestros sistemas educativos dejen de ser la ficción que con frecuencia son, es preciso sim– plificar inicialmente para poder ingresar luego sobre fundamentos firmes a pro– cesos cualitativos más complejos. Los estudios para el título de bibliotecario propiamente dicho estarían abier– tos a los auxiliares de biblioteca y a los graduados de las universidades que desea– ran especializarse, además, en bibliotecología. A ambas categorías de postulantes al título de bibliotecario se les exigiria una determinada experiencia, que podría coincidir con los plazos que para este efecto se señalaran. Los auxiliares de bi– blioteca que hubieran hecho estudios académicos en una universidad, podrían optar directamente el título de bibliotecario, si satisficieran los requisitos indis– pensables. Se abriría con ello la posibilidad de que el país contara con bibliote– carios especializados. Pienso sobre todo, por inclinaciones vocacionales, en el bi– bliotecario escolar. El maestro traería los conocimientos indispensables sobre pe– dagogía, psicología infantil y del adolescente, literatura para niños y jóvenes,

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