Boletín de la Biblioteca Nacional N° 28
73 peruana y que para contribuir a su solución está pronta a todos los renuncia– mientos. Es el idealismo que nos hermana en la lucha, desterrando las rivalidades sin sentido. Es la fuerza que nos induce a derribar con la persuación las barreras convencionales que se afanan por satisfacer las necesidades corporales del hambre y del frío, olvidando que también es menester aplacar paralelamente las necesi– dades del hambre intelectual con el libro, que libera a quien da y a quien recibe. Estamos luchando por los niños y los jóvenes que claman un libro para no convertirse en nuevas generaciones frustradas por el estancamiento cultural y también por quienes permanecen todavía sordos y ciegos ante el llamado de la biblioteca. En este aniversario trascendente, el mensaje de los profesores de la Escuela Nacional de Bibliotecarios reafirma su fe en el idealismo de los bibliotecarios pe– ruanos y les pide no olvidar otro importante postulado "practicar sinceramente lo que predicamos". Debemos leer. Leer más que nadie. Leer y releer nuestra ciencia bibliotecaria para no quedar postergados. Leer para servir a quienes soli– citan nuestra ayuda y leyendo tendremos siempre presente que la misión biblio– tecaria en el Perú está en su etapa misionera. María Antonieta Bailón. Cuando el doctor Jorge Basadre fundó la Escuela Nacional de Bibliotecarios, sabía que sentaba las bases de una institución destinada a cumplir un papel pre– ponderante en el desarrollo cultural del país. Heme aquí a los veinte años de creada esta Institución y de revivida de los escombros, su alma mater, la Biblioteca Nacional, en situación de revisar el proceso seguido por la Escuela y la labor desarrollada por sus egresados en estos dos decenios. Evaluación, insisto, que se ha querido sintetizar en esta pequeña Exposición que presentamos al público en la Biblioteca Nacional y que consiste en una mues– tra de abundante material gráfico, estadístico e impreso, para dar a conocer los programas, planes de estudio y reglamento de la Escuela, publicaciones de las di– ferentes bibliotecas que funcionan en Lima, así como fotografías e información estadística de los servicios que se prestan en ellas. Un aspecto importante de la Exposición se da en la selección de los libros más leídos en las diferentes bibliote– cas públicas, en el servicio de extensión para barriadas y fábricas y en la Biblio– teca Nacional, lo que es una pauta de las preferencias de los lectores de las clases media y popular en Lima y alrededores. Es necesario pues que empecemos rememorando el primer momento de la Escuela Nacional de Bibliotecarios, creada por Decreto Supremo de 23 de junio de 1943, iniciando funciones el 15 de enero de 1944, con un cuerpo de profesores en su mayoría extranjero. Evoquemos a la primera promoción que entusiastamen– te trabajó y estudió en condiciones difíciles e intensivamente para devenir, los mejores de ellos, en maestros forjadores de las promociones que han egresado de la Escuela desde 1945. A este grupo de profesores y alumnos que trazaron los sur– cos iniciales es que rendimos homenaje, lo mismo que a todos y a cada uno de los bibliotecarios que silenciosa y abnegadamente, trabajan por el crecimiento cul– tural del Perú. Creo, firmemente, que el espíritu con que fue creada la Escuela y el sello que le imprimió su primera promoción han determinado, en los egresa– dos, la justa actitud que debe asumir el bibliotecario: amor al saber, amor a la sociedad y culto a los valores.
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