Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27

43 tos con piedras caldeadas, enterraban a sus muertos en posición estirada y direc– tamente en la tierra, usaban anzuelos de concha para pescar, se servían de lage– narias como de recipientes, conocían la balanza, tenían cuchillos de cuarzo y obsidiana, hacían cordeles de fibras de algodón, practicaban el tejido entrelazado y desconocían la cerámica y el maíz. En algunos yacimientos se han recogido agujas, batanes de piedra de canto, espejos de láminas de piedra muy pulida, pei– nes, orejeras, pectorales, sortijas, piruros o botones, espátulas, azafatas y otros utensilios. Al excavar Bird parte del enorme concha! de Huaca Prieta se dió con los restos de una cultura de tipo "inferior" precerámica, que mostraban se– ñales evidentes del uso de plantas, generalmente consideradas productos de cul– tivo : algodón, mate o calabacino, zapallos, ají o pimientos y pallares pintados; después Engel identificó varias plantas más : lúcuma, frijoles, calabaza, achira etc. Exceptuando el descubrimiento de Cardich en Lauricocha, las culturas pe– ruanas más antiguas que conocemos son estas culturas precerámicas de la costa. Engel ha catalogado desde Tumbes hasta Camaná más de 32 yacimientos prece– rámicos entre poblaciones, templos y cementerios, con sectores de gran densidad de población. Ya en este período se encuentran manifestaciones artísticas muy interesan– tes a la vez que rasgos de temas panperuanos, o regionales, de gran antigüedad, desde los cuales se puede advertir la raigambre de los procesos que acaban por regir el desarrollo de las tradiciones clásicas. Los motivos que más tarde caracte– rizan el horizonte Chavinoide son perfectamente identificables ya en este pe– ríodo (véase Bird, Junius, Art and life in old Perú: an exhibition New York Ame– rica museum of Natural history, 1962) lo que significa una prueba incontrovertible de que las tradiciones "chavinoides" son andinas desde sus orígenes y no, como se ha planteado, de ancestro mesoamericano. No puede decirse, en verdad hasta qué punto el arte precerámico es la expresión del sentimiento mágico o "totémico"; pero, cualquiera que sea el impulso, los motivos son creaciones muy expresivas, ricas y de ningún modo primitivas. Según la decoración de los objetos se puede apreciar ya la existencia de dos tendencias, una de carácter realista y la otra orientada hacia lo abstracto. Entre los huesos grabados, conchas y piedras recogi– das en Culebras, Río Seco y Asia, destacan una espátula y un piruro, en los cuales hay representados animales con características de felinos, están de pie y tie– nen sujetos sendos instrumentos como trompetas o cervatanas. En el piruro se ven los tres animales indicados como típicos del misticismo panperuano : el buho, la serpiente y el felino, que aparecen grabados en forma realista, en cuanto a las formas abstractas, el arte precerámico es muy rico en motivos geomé– tricos sencillos a la vez que en motivos zoomorfos tratados geométricamente, ca– racterística que persiste en las formas más notables de Chavín y Paracas. LA AGRICULTURA La agricultura primitiva surgió mediante el cultivo de las plantas origi– narias que poco a poco fueron incorporándose a la dieta de los primitivos poblados. O.F. Cook señala una lista de más de 90 variedades de plantas domesticadas en el Perú. Al respecto resultan muy interesantes los trabajos de Fortunato Herrera y A. Weberbauer, en los que encontrará el lector la más completa información sobre la flora originaria del Perú. La domesticación de las plantas silvestres fué un proceso que se realizó en el Perú aisladamente; la prueba más simple de ello es la sola flora original endé-

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