Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27
42 cional de los utensilios; sin embargo, se encontró una cantidad inusitada de re– siduos óseos de camélidos americanos, lo cual es muy significativo, por que repre– senta un cambio en la economía de las gentes de este horizonte, que coincide, además, con una alteración climatológica de carácter universal que se produjo alrededor del año 3,500 antes de Cristo y que se conoce con el nombre de Optimun Climáticum. En el informe sobre sus hallazgos manifiesta Cardich : "Casi al final de este período denominado Optimun Climáticum, se produce un sensible cambio en la actividad de los cazadores que habitan Lauricocha, que forman una capa cultural identificable y que hemos designado como horizonte III. Se aprecia una gran disminución en el número de artefactos líticos y estos por lo general son algo más pequeños que los del horizonte II, y aparece una considerable cantidad de residuos óseos de alimentación. No sabemos cómo inter– pretar este cambio notable en la economía de aquellos pobladores, esperamos nue– vos indicios que puedan ayudar a una mejor comprensión de aquellos sucesos".– (Cardich, 1950). Esta transformación de la industria lítica observada por Cardich es un in– dicio muy importante que nos permite suponer dos cosas : se debe al perfec– cionamiento de los métodos cinegenéticos, empleándose formas más evolucionadas como lazos y trampas, o deja de ser la caza la manera principal de obtener el sustento. En este último caso, no hay otros elementos de juicio que permitan afir– mar el conocimiento en la sierra de la agricultura en este horizonte. Es posible también que por entonces se haya logrado ya domesticar algunos animales. La influencia del medio ambiente no ha sido constante sobre el desarrollo de la civilización. En el devenir de los siglos se han producido variaciones muy notables en el clima y en las condiciones ecológicas del medio andino que han alterado sus condiciones de habitabilidad. Estos cambios modificaron las formas de satisfacer las necesidades del hombre, adaptándolo a una situación y a un régimen de alimentación más o menos estable. Frente a las alteraciones de la ecología debió responder o bien con la bús– queda de nuevos ambientes, más de acuerdo con sus patrones de subsistencia, o con la creación de nuevos recursos. Parece decisiva la influencia del Optimun Cli– máticum y su declinación en el proceso de desarrollo de la cultura andina. Este fe– nómeno que implica, indudablemente, un cambio en las condiciones del habitat, tanto en la Sierra como en el litoral, debió hacer posible la transición al período de agricultura incipiente en la cordillera, como parece lo señalan los restos en– contrados en algunos yacimientos del Horizonte Precerámico costeño. Hasta hace poco los hallazgos de Junius Bird, en Huaca Prieta, hacían pensar en la región del Norte, entre los valles de Chicama y Virú, como el lugar en que se ha pro– ducido el inicio de la cultura incipiente; pero Federico Engel acaba de descubrir un yacimiento precerámico en la región de Chilca, cerca de Mala, en el que se evidencia el cultivo de algunas plantas hace seis mil años, lo cual significa una fecha más próxima al inicio de 1 la revolución agropecuaria en el Cercano Oriente. De todos modos, un hecho importante y fuera de duda, es que poco después, con seguridad alrededor del año 3,500 antes de Cristo, el hombre peruano de la costa estaba ya en pleno proceso de experimentación en el control de la producción alimenticia. Las excavaciones de Bird, Evans, Strong, Federico Engel y otros, a lo largo del litoral peruano, han puesto de manifiesto un conjunto cultural precerámico bien definido. Se trata de una población de recolectores de moluscos y cazadores de animales marinos que vivían en casas semisubterráneas, cocían sus alimen-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx