Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27
41 nal favorece el crecimiento de pastos naturales en pos de los que acudían vena– dos, guanacos y otros animales. Aunque en algunas de ellas se hallan vestigios de pozos, por lo general, carecen de agua hasta para beber. En estas lomas se encuentran restos de antiguas dehesas, pozos y campos en otros tiempos culti– vados, vestigios de pequeños poblados y cementerios. Las lomas deben haber te– nido un papel muy importante en el proceso cultural del hombre andino. La primera evidencia de poblamiento que se conoce hasta hoy con fechado radiocarbónico, en la región andina es el yacimiento de Lauricocha (Huánuco), con una antigüedad de 9,525 años, siendo el margen de error de 250 años de más o de menos. Fué descubierto y estudiado por Augusto Cardich, quien identificó ho– rizontes culturales, correspondientes a otras tantas entidades estratigráficas del yacimiento. Por el estudio y comparación del material hallado en cada uno de los estratos y la confrontación con los materiales recogidos en otros yacimientos de América, se pueden deducir conclusiones muy interesantes sobre las mismas fases del poblamiento de la región andina y, aún más, relacionarlas con las pri– meras formas de expansión cultural en el Continente. Por otra parte, un tipo de cultura muy primitiva de recolectores parece bifurcarse en América del Sur y su evolución se sigue a través de los llamados "concheros", a lo largo de las costas, así del Pacífico como del Atlántico, y en los estuarios de algunos ríos, donde se hallan frecuentes montículos formados por conchas y desperdicios de cocina. Los concheros tuvieron una gran difusión en América del Sur, con largas supervivencias. De otro lado, debemos mencionar también los hallazgos realizados reciente– mente por el Dr. Edward Lanning, quien, cerca de Ancón en el lugar llamado Chi– vateros, cerca al río Chillón, ha recogido gran cantidad de hachas de mano, de una industria muy primitiva semejante al Acheulense europeo y que el referido arqueólogo les calcula una antigüedad de quince mil años, aproximadamente; es– tas hachas son semejantes a las recogidas hace pocos años en la región del Jobo, en Venezuela; aunque Lanning dice que pueden ser anteriores, no tenemos aún fechados seguros, pero la tipología del material recogido insinúa una gran anti– güedad. Así también, en la Pampa de los Fósiles, en el Departamento de La. Li– bertad y en la región de El Inga, en el Ecuador, se han recogido algunas puntas y otros materiales líticos que parecen tener una antigüedad anterior al estrato más profundo de Lauricocha. En Lauricocha, en el estrato más bajo de la excavación, encontró Cardich algunos esqueletos, que serían de los hallados en Suramérica; los de mayor anti– güedad determinada por el radiocarbono, conjuntamente con algunos residuos óseos de hippocamelus (tarucas) y algunas astas de estos animales utilizadas co– mo puñales; se recogieron, además, abundantes lascas y un pequeño número de puntas y readeras deficientemente labradas. En el segundo estrato cultural eran abundantes los instrumentos de sílix y acusaban mayor perfección en el acabado. Entre los residuos óseos de los animales que sirvieron para la alimentación pre– dominan los del género auquenia (Lamma glama, Lamma guanicoe y Vicugna); este estrato parece corresponder al horizonte de cazadores superiores y, de acuer– do a los indicios geológicos y algunas comparaciones con otros yacimientos fecha– dos en Suramérica, se considera para su desarrollo un período comprendido en– tre los 6,000 y 3,080 años antes de Cristo, aproximadamente. En el tercer estrato los instrumentos de piedra están representados por pequeñas puntas foliáceas (en su mayoría) y como una característica bastante notoria aparece entre los proyectiles la base más ancha que el limbo. Se advierte, pues, una marcada trans– formación en la industria lítica de este horizonte, sobre todo en el aspecto fun-
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