Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27

39 con datos positivos y, en cuanto a su desarrollo posterior, los cuadros cronológi– cos últimamente establecidos permiten discutir el proceso cultural en el área co– tradicional andina ya no sobre bases hipotéticas sino dentro de marcos claramen– te fijados. Por otra parte los conceptos tradicionales sobre las llamadas culturas "pre– incas" e incaica han sido totalmente modificados, sobre todo en lo que se refiere a la importancia adjudicada a la cultura de los incas que, si bien no ha sido dis– minuida, ha de,iado de considerársele como la única gran cultura prehispánica. La concepción del panorama general de la Cultura Antigua del Perú ha cambiado casi en su totalidad. Al referirnos a la Cultura Andina, o al territorio Andino, no estamos refi– riéndonos a las culturas que se desarrollaron en la región de la Sierra, ni a la Cordillera de los Andes, en particular; la zona Andina, geográfica y culturalmen– te considerada, está integrada por las tres regiones naturales de características completamente distintas : Costa, Sierra y Selva o Montaña. La Cultura Antigua del Perú ocupó un área mucho mayor que la que actualmente ocupa nuestro país, dentro de esa área se puede distinguir, a su vez, una zona en la que se concentró el mayor desarrollo de la cultura, donde estuvieron ubicados los pueblos más avan– zados y que ha sido denominada por Kroeber y Bennet Area cotradicional andina. LA REGION ANDINA Ninguna región del mundo ofrece, como la región andina, tal diversidad de ambientes en espacio semejante; a menos de doscientos kilómetros del nivel del mar, de los desiertos costeños, se encuentran las más altas regiones habitables, entre las montañas cubiertas de nieves eternas, y es menor todavía la distancia que separa la selva de las tierras altas de la cordillera. Los mismos valles de la sierra presentan una gran variedad de micro-climas. Mientras que las otras gran– des civilizaciones universales se desarrollaron en regiones de clima y altitud rela– tivamente parejos, los antiguos peruanos tuvieron que enfrentarse a un medio de lo más variado. Fué, precisamente, este contraste climático el que estimuló, en gran parte, el desarrollo de la civilización andina, como una respuesta del hombre al reto de la naturaleza. Por otra parte, la influencia del medio no ha sido constante en el devenir de los siglos, en épocas remotas se han sucedido varia– ciones muy notables en el clima y en las condiciones ecológicas del medio ambien– te que alteraron, indudablemente, las condiciones de habitabilidad. Estos cam– bios modificaron las formas de satisfacer las necesidades del hombre, adaptado a una situación y a un régimen alimenticio más o menos estable. Frente a las alteraciones de la ecología debió responder primero con la búsqueda de otros ambientes, acordes con sus patrones de subsistencia, y luego con la creación de nuevos recursos económicos. De los informes de J. Bird (7) y F. Engel (8) podemos deducir, gracias al fechado del radiocarbono, que por lo menos entre los 3,000 años A. C. y los co– mienzos de la era cristiana, habrían estado los Andes sometidos a un régimen pluvial superior al actual. La mayoría de los restos de las poblaciones pre-cerá- (7) Bird, Junius, "South American Radio Carbon Dating" En American Antiquity. XVII. Menasha, 1951. (8) Engel, Frédric, "Algunos datos en referencia a los sitios precerámicos de la costa peruana" En Arqueológicas 3. Lima, 1958 Publicación del Instituto de Antropología de la Universidad de S. Marcos.

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