Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27

34 hasta su confluencia con el Perené en plena amazonía. Así lo llama el P. Izagui– rre cuando estudia la obra misional realizada por el P. franciscano Biedma en la zona acentral del país y así se le denomina en los textos didácticos sobre ma– teria geográfica, histórica o sociológica o en las monografías de la región a la que da el sello distintivo de su influencia vital. EL MANTARO EN LA CARTOGRAFIA UNIVERSAL Y NACIONAL (:V) Sería tarea ardua o sino imposible elaborar un registro completo de los testimonios cartográficos, donde en una u otra forma este registrado el nombre del río, objeto de este estudio. Obviamos esta dificultad, con la mención de ma– pas correspondientes a una determinada época, en que los conocimientos geográ– ficos eran los mismos, salvo ligeras e inevitables variantes. El desconocimiento de la realidad americana por los cartógrafos europeos, a quienes debemos los primeros mapas sobre nuestro continente, nos enfrenta al grave problema de la imprecisión geográfica. Los ríos, las montañas, la selva es– tán representados en ellos de la manera más arbitraria y fantástica. Una de las primeras alusiones sobre el río Mantaro la encontramos en el Mapa de la América del Sur de Didaco Mendezio, correspondiente al año 1574, donde figura con el nombre de Xauxa, con su fuente de nacimiento en las altu– ras de Lima; avanza hacia el Este con la denominación de Chipanigua, para unir– se más adelante al Paucarmayo y formar un río cuyo nombre no se indica el que, a su vez, se une a otro para engrosar el Amazonas. Con las mismas caracterís– ticas se le consigna en las ediciones de 1584 y 1598. Observamos, sin embargo, que entre estos testimonios del siglo XVI hay una ligera alteración en el mapa de Jan Van Doet de 1585, en que, si bien figura con el nombre de Xauxa y se une al Chipanigua, aparece éste como afluente del Río de los Mozos el que con– fluye, a su vez, en el Paucarmayo. En el primer mapa del Perú, hecho por Diego Méndez en 1598, intitulado Peruviae aurifirae regionis typus, se menciona el río Xauxa como afluente del Chipanigua el que se une al Paucartambo. En los mapas del siglo XVII notamos más variantes, los datos son más pro– fusos, pero no exactos. Así, en el mapa de Guillermo Blaeuw de 1630 figura ya la laguna de Chinchaycocha -el actual Lago de Junín, Reyes o Chinchaycocha– como su fuente de origen y el río Xauxa, llamado así en toda su extensión; ocurre lo propio en las ediciones de 1647 y 1667. En la primera parte de este trabajo indicamos que el río Jauja o Mantaro fue considerado como origen del Marañón, concepto que también se aplica en el mapa de N. Sanson de Abbeville de 1665, denominado Le Perou et le cours de la riviere Amazone, donde se fija la naciente del río en la laguna de Chinchacocha (Chinchaycocha) y recibe como afluentes a los ríos Parcos y Abancay con los que forma directamente el Maragnon, que recibe, a su vez, al Yncay (Yucay?) y continúa hacia el Norte. En el mapa de William Berry de 1680, intitulado South America, publicado en el Atlas del Juicio de Límites entre el Perú y Bolivia por V.M. Maúrtua, el error es aún más flagrante, pues se denomina al río, Maragnon en toda su extensión, aunque se menciona al pueblo de Jauja en su respectivo lugar. Entre los testimonios cartográficos del siglo XVIII podemos citar dos, que consideramos los más importantes : el de Juan de la Cruz Cano y Olmedilla de ( *) Los mapas consultados pertenecen a la División de Mapas de la Biblioteca Nacional del Perú.

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