Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27
33 considera como punto de su origen al Lago Chinchaycocha, y lo denomina, indis– tintamente : Río Grande, Jauja y Mantaro. Como lo hiciera el cronista Sancho en el siglo XVI, nos describe el puente colgante extendido sobre su curso en es– tos términos: "Este puente es colgante sobre cables, como la mayor parte de los muchos que hay en Chile y Perú: su largo es de 120 a 200 varas. La inflexión curva que le hace formar su peso, causa un movimiento ondulante que se escita al menor impulso del viento, o cuando los animales pasan de prisa lo que espone a perder la cabeza al que no es acostumbrado y precipitarlo si se descuida, no obs– tante que a precaución tiene las bandas de cuerda para asirse de ellas. Los arran– ques se elevan sobre el agua a mas de treinta varas, apoyados en fuertes estri– bos que ofrece la misma disposición de la montaña, de modo que, la estrema elevación de los barrancos, la continua oscuridad causada por la estrechez y la estrepitosa violencia de las corrientes, cuyas olas se estrellan contra las rocas, dan a este punto del Rio Grande todo el aparato de un formidable precipicio ( 16 ). En las Memorias de Miller, que corresponden a este período, aunque pu– blicadas posteriormente, se denomina también al río : Río Grande, aunque al pa– recer sólo en el curso correspondiente a sus nacientes ( 1 7). Castelnau, cuya obra data de 1851 consigna muy de paso semejante denominación. Mariano Felipe Paz Soldán, uno de los geógrafos representativos de la se– gunda mitad del siglo pasado, autor del conocido Diccionario geográfico-estadís– tico y de un mapa general del Perú, apunta que el río se denomina Huaypacha en sus nacientes y va adoptando sucesivamente los nombres de los lugares por don– de atraviesa : Oroya, Huancayo, Jauja, Izcuchaca y Angoyacu. No obstante, es uno de los primeros en denominarlo Mantaro en toda su extensión (18). Mateo Paz Soldán vierte conceptos semejantes a los de su hermano cuan– do afirma en su descripción de la provincia de Paseo, que entre los ríos cauda– losos de la provincia figura el Pari, cuyo origen lo fija en la laguna de Chinchay– cocha y que corre por un lado de Canta, La Oroya, Jauja, Angaraes y Huanta, punto en que se une al Apurímac. Empero su opinión no es muy clara cuando dice, en su descripción de la provincia de Jauja, que el río caudaloso que corre por esta provincia tiene los nombres de Mayo, Izcuchaca, Jauja, etc. "según los pueblos por donde pasa". Reconoce sí al Lago Chinchaycocha como su fuente de origen (19). En la bibliografía geográfica contemporánea se ha oficializado práctica– mente la aplicación del nombre Mantaro a toda la extensión del río; salvo algu– nas exepciones. Así, Osear Miró Quesada, que sigue la versión de Wiese lo men– ciona como uno de los afluentes del Ucayali y fija como la fuente de su nacimiento al Sur del Nudo de Paseo con la denominación de Ancasyacu, que luego penetra en el Lago Chinchaycocha de donde sale hacia el Sur con los nombres de Aco– bamba o Jauja. Dice que continúa deslizándose "por la brecha angosta de la Oro– ya, abierta en la altiplanicie, atraviesa el valle de Jauja hasta la cortadura de Izcuchaca. Desde aquí se llama Mantaro. Continúa por el fondo de los altos valles de la cordillera de Huancavelica y Ayacucho, en distintas direcciones, abriéndose camino por rápidos estrechos, como el de Pahuanca, de sólo cuatro metros de ancho" (~o). Como se advierte, Miró Quesada sigue en líneas generales los conceptos tradicionales revisados anteriormente. En la actualidad ya se han superado los viejos conceptos, caracterizados por la imprecisión y la duda y el Mantaro ostenta su nombre desde sus nacientes (16) Arenales, Juan Antonio. Memorias, etc. p. 153. ( 17) Miller, Jhon. Memoria del General Miller, t. II, p. 124. ( 18) Pas Soldán, Mariano F. Diccionario geográfico-estadístico, p. 564. (19) Paz Soldán, Mateo. Geografía del Perú, obra póstuma, p. 264. (20) Miró Quesada, Osear. Elementos de Geografía Científica del Perú, p. 117.
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