Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27
35 1775, intitulado : Mapa geográfico de América Meridional, dispuesto y grabado por D. Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, incluido en el Atlas del Juicio de Lími– tes ya mencionado y el Plano de la Intendencia de Lima de Andrés Baleato de 1792. En el primero, el más minucioso y exacto de su época, figura, por primera vez, el lago Chinchaycocha con la denominación correcta y por primera vez, tam– bién, se llama al Mantaro, Parí en sus orígenes, nombre éste de un pequeño pue– blo por cuyas inmediaciones pasa e Izcuchaca a la altura de Huancavelica. Se le denomina, más adelante, Angoyacu y Antiguo Marañón, hasta su confluencia con el Apurímac para formar el Perené. En el segundo, o sea en el de Baleato, hecho por orden del Virrey Gil Y Lemas, se altera completamente la nomenclatura tradicional, pues si bien se fija como su fuente de origen el Lago Chinchaycocha, figura en todo su curso como el : Nacimiento del río de las Amazonas, para llamarse después Mantaxo. En el mapa Suite du Perou, de 1771, correspondiente a la Real Audiencia de Lima, aparece con el nombre de Xuuxa en todo su curso, pero no se fija el punto de su nacimiento. En la cartografía del siglo XIX, no son apreciables las variantes, pero el nombre Mantaro aparece con mayor regularidad, aplicado, sobre todo, al tramo correspondiente a Huanta y Huancavelica. En el mapa de E. Baker de 1806, inti– tulado South América se le denomina Parí en toda su extensión; en el corres– pondiente al virreinato del Perú de 1812, Xauxa, igualmente en todo su curso y en el de 1818, sólo se observa la representación gráfica sin indicar el nombre, el que se une al Liroa (Lircay?) para formar el Aayaceca. Figura, no obstante, el pueblo de Jauxa en su respectivo lugar. En los mapas elaborados a partir de 1824 la denominación actual es más frecuente. Así, en el mapa de este año intitulado : Peru Chili and Buenos Aires, se anota el término Mantaro, pero sólo a partir de Pampas; en la Carta Colom– bia prima of South America de Louis Stanislas D'Arcy declarochete, del mismo año, se le menciona como río Angoyacu desde sus nacientes hasta Huancavelica y de aquí adelante Mantaro, hasta su confluencia con el Apurímac. Semejante nomenclatura encontramos en el de Mr. Lapie de 1829 y en el de 1830 del cono– cido misionero P. Manuel Sobreviela. En la edición del mapa de 1834 de J. Arrowsmith, denominado Peru & Bo– livia, se cita el Lago Chinchaycocha como punto de origen del río y se le llama Río Parí de Jauja hasta los límites de Huancavelica y a partir de aquí hasta su unión con el Urubamba, Mantaro. Esta información contrasta con la que aparece en un mapa de 1846, en que se le aplica el nombre Mantaro desde sus nacientes hasta las cabeceras de Ayacucho, donde confluye con el Aquillabamba para for– mar el Apurímac. En la segunda mitad del siglo XIX, aparecen los clásicos Atlas sobre el Perú de Mariano F. Paz Soldán, editado en 1865 y el de Raimondi, que comenzó a pu– blicarse en 1883. En el primero notamos una contradicción; pues, mientras en el mapa general de la portada aparece el río con la denominación de Jauja en toda su curso, en el que corresponde al departamento de Junín se le denomina Izcu– chaca, hasta comienzos del valle de Jauja y de aquí adelante con este nombre. Raimondi, con tendencia a uniformar la denominación, usa indistintamente los términos tradicionales. Lo llama Mantaro hasta La Oroya, desde aquí Río de La Oroya, nuevamente Mantaro o Angoyacu, hasta su unión con el Apurímac. En los mapas de la actualidad ya no existen problemas sobre el particular, pues en todos ellos se aplica el nombre Mantaro a toda la extensión del río; salvo en el del Tahuantinsuyo de Horacio H. Urteaga, en que se le denomina así sólo a partir del Pampas.
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