Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27

30 Otro cronista coetáneo, Pedro Sancho de la Hoz, es igualmente explícito en su relato, pues apunta refiriéndose al paso del Marqués Pizarro y sus compa– ñeros de empresa por la región y más concretamente sobre el río, en el curso de su viaje al Cuzco : "Camino el Gobernador dos días por un valle abajo, a la ori– lla del río de Xauxa que era muy deleitable y poblada de muchos lugares". Agre– ga, impresionado por la belleza del paisaje y las cosas novedosas que observa, "Y en las partes que hacen estos puentes de redes, donde los ríos son crecidos, por estar poblada la tierra adentro lejos del mar, casi no hay indio alguno que sepa nadar, y por esta causa aunque los ríos sean pequeños y se pueden vadear no obstante les hechan puentes, de este modo : que si las dos orillas son pedre– gosas levantan en ellas una pared grande de piedra y después ponen cuatro ve– jucos que atraviesan el río, gruesos de dos palmos o poco menos, y en el medio a manera de zarzo entretejen mimbres verdes gruesos como de dos dedos, bien tejidos, de suerte que unos se quedan más flojos que otros atados en buena for– ma, y sobre estos ponen ramas atravesadas de modo que no se ve el agua y de esta manera es el piso del puente y de la misma suerte tejen una barandilla en el borde del puente con estos mismos mimbres, y para que nadie pueda caer en el agua, de lo cual no hay a la verdad ningún peligro bien que al que no es prác– tico parece cosa peligrosa el haberlo de pasar porque siendo el trecho tan grande se dobla el puente cuando uno pasa por él, que siempre va uno bajando hasta el medio, y desde allí subiendo hasta que acaba de pasar a la otra orilla, cuando se pasa tiembla muy fuerte de manera que al que no esta a ello acostumbrado se le va la cabeza. Hacen de ordinario dos puentes juntos, porque dicen que por el uno pasan los señores y por el otro la gente común" C3 l. Imprecisión semejante a la de Estete observamos en la Miscelánea del P. Miguel Cabello Balboa, quien refiriéndose a la sangrienta batalla que se libró entre las fuerzas de los generales indios Quizquiz y Huanca Auqui, lugartenientes de Atahualpa y Huáscar, respectivamente, dice que ambos ejércitos se encontra– r.on junto al río Bombón. Conceptuamos. que alude a sus nacientes ( 4 l. Cieza de León, cronista tan informado y veraz, confundió el Mantaro con el Río de La Plata, pues dice al tratar del Lago Chinchaycocha, aunque sin citar el nombre, que de él sale aquel famoso ria que "por el valle de Jauja va. hecho poderoso" ( 6 ). Los primeros testimonios del siglo XVI, en que se califica al río con la de– nominación Jauja, que hubo de aplicársele con regularidad en el curso de mu– chos años, corresponden a los padres Acosta y Cabo. Refiere éste que lo cruzó de un extremo a otro utilizando una oroya extendida en el pueblo de San Jeró– nimo. A este período de apreciaciones geográficas imprecisas corresponden tam– bién las informaciones sobre las gobernaciones de Juan Alvarez Maldonado y Pedro de Laegui Urquiza, en las que junto a los legendarios ríos Paititi y Paucar– mayo, se alude a los de Apurímac, Abancay, Vilcas y Xauxa, surtidores imagina– rios del lago Paititi (G). Pero, como muy acertadamente anota Jiménez de la Espada, se usó simultáneamente con el término Xauja o Xauxa, las denomina– ciones : Parí, Mantaro, Huaypacha, Oroya, etc. para calificar al río de acuerdo a los puntos por donde pasa. (3) Sancho de la Hoz, Pedro. Relación a Su Magestad, etc. p. 147. (4) Cabello Balboa, Miguel. Miscelánea Antártica, Buenos Aires, Imp. López, 1951. p. 445. (5) Cieza de León, Pedro. La Crónica del Perú, Buenos Aires, 1945. p. 226. (6) Gobernaciones de Juan Alvarez Maldonado y Pedro de Laegui Urquiza. En: Juicio de límites con Bolivia por Maúrtua, t. VI, p. 62.

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