Boletín de la Biblioteca Nacional N° 27

29 En el proceso de la historia republicana del siglo pasado, principalmente, el Mantaro ha sido factor preponderante de la derrota o la victoria de las fac– ciones en pugna. Encontramos las huellas probatorias en las luchas civiles libra– das entre Bermúdez y Orbegoso y entre las fuerzas revolucionarias de Castilla y las gobiernistas de Echenique el año 1854, en que el entonces Mayor Dn. Mariano Ignacio Prado al frente de los Sagrados derrotó a las fuerzas echeniquistas en el puente de Izcuchaca, no obstante la superioridad numérica del ene– migo. Años más tarde, afirmada la invasión chilena al interior del país, después de las derrotas de San Juan y Miraflores, fue no menos decisivo el papel estra– tégico que desempeñó el río en las operaciones locales de asonadas, sorpresas o re– presalias sangrientas que protagonizaron uno y otro bando. EL MANTARO EN LAS CRONICAS Y LAS RELACIONES GEOGRAFICAS El término Mantaro, contemporáneo si se quiere, está íntimamente vincula– do a la denominación Xauxa, vocablo aborígen que calificó y califica aún, con las inevitables modificaciones morfológicas, la ciudad y parte del extenso valle que va desde los límites de La Oroya, hasta los límites fronterizos de la provincia de Huancayo y que se convirtió, llegado el oro de los repartos de Cajamarca y el Cuzco a España y designada su área como capital de la flamante goberna– ción peruana, en sinónimo de opulencia siendo objeto, por tal motivo, de elogios legendarios por quienes le atribuyeron el mismo o semejante esplendor del no menos fantástico El Dorado. No obstante ello, el actual Mantaro recibió en el curso de los siglos comprendidos entre el XVI, al que lógicamente correspon– den las primeras referencias escritas, y el siglo XIX, inclusive, las más variadas denominaciones. Es Hernando Pizarra uno de los primeros que menciona el río en su Rela– ción, aunque sin precisar exactamente su denominación. "El pueblo de Xauxa es grande -dice- y está en un valle muy hermoso, y es tierra templada : pasa un rio poderoso por una parte del pueblo. Es abundoso de bastimento y ganados; está hecho a manera de pueblo de España, muy junto y sus calles bien traza– das" ( 1 ). Estete, cronista del primer viaje exploratorio que realizaron los hom– bres de Pizarra hacia el corazón de los Andes peruanos, es más expresivo en su Relación, pues se refiere a las características de la meseta de Junín, Bombón y al no menos importante Lago de Junín, Reyes o Chinchaycocha, fuente del Man– taro. Dice de aquél que tiene una circunferencia de ocho o diez leguas y que hay muchos pueblos en torno a él, que la fauna es abundante y que allí tenía Huayna Cápac "muchas balsas traídas de Tumbes para su recreación y placer". En su descripción geográfica, que es indudablemente la primera sobre la región, refiere que de él sale un "río caudal"- que no dudamos sea el Mantaro en sus nacientes- y que a él le pusieron los españoles el nombre de Guadiana, por ser muy semejante a su homónimo de España. Es justificable que el cronista no ten– ga una visión geográfica más clara y definida, pues más adelante, al describir el pueblo de Xauxa, del cual afirma que es "grande y está en un valle muy her– moso", dice, que pasa por él "un río poderoso", sobre el que por lo demás, no hace mayores alusiones (2). ( 1) Pizarro, Remando. Relación del viaje que hizo el Señor Capitán etc. Col. Biblioteca Peruana, París, 1938, p. 93. ( 2) Fernández de Oviedo, Gonzalo. Historia general y natural de las Indias, t. XXII, p. 56.

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