Boletín de la Biblioteca Nacional N° 25
7 nera que no tengo dinero para hacerme el uniforme que vale 1500 francos, ni ropa por más o menos el mismo valor. No esperes el cable y vé lo más pronto con Jorge Lorente la manera como te indico de mandarme. Cablegrafíame la plata a París. Pidan. un trimestre adelantado. La familia Riva Agüero está contentísima de mí. Ellos darán informes míos. Ayer fuimos a la Catedral a oír misa y deposité una limosna por tí. Lo mismo hice el domingo. Dile a mis hermanos que los extraño mucho y no dejes de mandarme por cable el dinero porque no quiero verme en el caso de carecer de él en Europa. Te besa con toda su alma tu hijo Abraham". ' 'París, 1<? de agosto de 1913 Mi idolatrada mamacita: No sabes la impresión que me ha dado Europa, muy distinta de lo que esperaba, pues creía que la tristeza me pasaría con el viaje. Nada de eso. Te juro que hoy estoy tan triste como el día en que nos despedimos de Lima. Aho- ra te escribo llorando. No me puedo acostumbrar sin Uds. La familia Riva Agüe- ro y las Panizo, que tantísimo me quieren, están preocupadas porque me ven tan triste. No hablo una palabra. Apenas tengo ganas de comer. Anoche me invitó José Riva Agüero a ir a la Comedia Francesa y lo dejé con las entradas, pues no tenía espíritu para divertirme. Sólo espero llegar a Roma para dedicarme a mis cosas. Te puedo decir con sinceridad que Europa y sobre todo París es lindísimo, no hay idea de tanta belleza pero yo no" (Aquí se corta esta carta). '·Roma 10 de noviembre de 1913. Sra. Carolina de Valdelomar. Lima. Mi inolvidable mamá: Recibí todas tus cartas y con el Dr. Manuel Bernardi- no Pérez que ha llegado de París me han mandado del consulado de allí la novela que me mandaste y una carta certificada de agosto que yo creía perdida. Mucho me alegro de la salud de papá a quien supongo ya bueno. Llegó la orden para el Cónsul ele Génova y espero recibir mis sueldos de hoy a mañana. En el vapor siguiente irán el reloj de mi viejo y tu traje. No sé si irán los de las chicas. Te ruego mamacita que no sufras tanto. Tú eres muy impresionable y te mortificas demasiado. Ten tranquilidad. Ya sabes que yo aquí no hago otra cosa que apro- vechar el tiempo. No te imaginas cómo he cambiado en Europa. Jamás tomo un cocktail ni licor de ninguna clase, mis amigos todos son viejos y gente muy dis- tinguida y como mi posición aquí es muy alta tengo, aunque no quisiera, que dar- me cierto respeto, cosa que me ha acostumbrado a entrar en método. Creo que en el correo próximo te mandaré ya mi matrícula. También va a estudiar aquí un hermano de Lucho Alvarez Calderón, hijo de don Ezequiel, pero él estudia para ingeniero. Esta semana no te escribí, es decir, la que terminó porque te había
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