Boletín de la Biblioteca Nacional N° 25

6 gro vestido de amarillo. Verdad es que tienen Palacio de Gobierno, que sólo sir- ve para las fiestas oficiales. Colón es un Puerto inferior a Panamá. Kingston es un puerto todo de negros que no hablan sino inglés. Pobres como Amán y los in- gleses que son los dueños de la isla los tratan a patadas. En mi vida he visto gen- te más servil y que carezca tanto de sentimientos de altivez y orgullo. Los negros se agachan cuando pasa un inglés. Mañana llegaremos a Santiago de Cuba donde dejaré esta carta que pue- de ser que llegue a su destino. El 16 llegaremos a Nueva York y saldremos el 20 para Europa en el vapor Imperator, que hoy es el más grande del mundo. Sa- liendo del Perú y Panamá nadie sabe dónde está Lima. Una señorita cubana me preguntaba si el Callao estaba en la montaña o en la costa. Y un alemán que viaja en este vapor (Príncipe Augusto Guillermo) me decía qué cosa era el Callao. Te escribiré de Nueva York, hasta ahora voy muy bien. En Nueva York tendré que comprar un vestido blanco, pues la travesía es muy lujosa. Saluda a mi papá y hermanos y recibe un abrazo y un beso de tu queridísimo hijo que no te olvida un instante. No dejes de mandarme tu retrato. No te escribo más porque el balance del vapor me lo impide. Hasta pronto. Abraham. Enséñale ésta a Bustamante y a León". Nueva York, 18 de julio de 1913 Mi inolvidable mamá: Te escribo desde esta ciudad a la que llegamos el 16 y que dejaremos el martes 22 para estar en París el 26. No puedes imaginarte la grandeza de Nueva York. Aquí todo es fabulosamente extraordinario. La vida es carísima. Y no se puede hacer otra cosa que ajustarse a ella. Nosotros, con la familia Riva Agüero, ocupamos este hotel que es el Hotel Ghotham uno de los mejores de la ciudad. Yo he tenido suerte, pues me cobran por el cuarto sólo dos dollares diarios, cuatro soles peruanos. Fuera de comida por supuesto. Y esto es lo más barato que hay. Verdad que en este hotel se alojan príncipes. Aquí hay uno el príncipe D'il Drago. Una hora de automóvil cuesta doce soles peruanos. Una de coche ocho soles. El tranvía diez centavos. Un cocktail 80 centavos. Un fresco 60. Y así por el estilo. Yo soy de lo más económico y creo que antes de un mes de mi llegada a París tendré que pedir dinero al Gobierno. Para eso te incluyo un poder para que cuan- do te haga el cablegrama llames a Rivera y a Lorente y les encargues que arre- glen ellos el asunto con la Sra. Emilia. Te haré una sola palabra que diga: Dinero. Y la dirección: Valdelomar. Panóptico. Demás me parece decirte que ésto debes tratar de que lo resuelvan inmediatamente. Mandándole el cable- grama a la Sra. Emilia a quien le avisas ésto, diciéndole que por economía hago así el cable y que está entendido que es como si se lo hiciera a ella. De aquí no les mando nada a mis hermanas porque todo es carísimo. De París les mandaré. Acabamos de saber que los Godoy han fugado robándose un millón de soles. 22 de julio. Te escribí la anterior al llegar a Nueva York. Hoy 22 antes de embarcarme, que será antes de una hora (a las 8 de la mañana) te digo que Nueva York me ha costado un sentido. Sólo llevo a París 100 libras que son con las que viviré los dos meses que faltan para que pueda cobrar mi sueldo. De ma-

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