Boletín de la Biblioteca Nacional N° 25

8 escrito el sábado pasado y hoy es lunes, de manera que he dejado de escribirte ocho días y eso me tenía preocupado. Pero no volverá a acontecer. Supongo ya en tu poder las encomiendas. A Herminio y a Cáceres les escribo también hoy. A mis hermanas no les contesto aún hasta mañana. Quizás todos reciban las cartas juntas. Dile a Enrique Bustamante que por qué no me escribe aunque sean cuatro líneas, es posible que tenga tanto trabajo que no pueda mandarme una postal. Yo estoy muy bien de salud. Mañana seguramente mandaré otro ar- ticulo para La Nación y otro pequeño para el Comercio. Espero que me digas si te pagan en La Nación o no. Y cuánto te pagan. Recibe un abrazo muy fuerte y un beso de tu hijo que te extraña muchísi- mo y que siempre los recuerda con el mismo cariño. A mi viejo le escribo esta tarde ahora me voy a almorzar por eso no soy más extenso. Te escribiré esta se- mana más largo. Recibe un fuerte abrazo de tu hijo Abraham". Roma, 22 dic. 1913 Señora Carolina de Valdelomar. Lima. Mi idolatrada mamacita: No te puedes imaginar el gusto que me ha dado tu carta del 25, por ella veo que siempre me recuerdas con el mismo cariño de siempre. Sólo tú eres la que nunca se olvida de mí; yo por mi parte ya sabes que donde he estado, mi única idea has sido tú. Ya voy aprendiendo con la dura experiencia lo que es la vida. Cada día que pasa es para mí una nueva lección y estas lecciones que se aprenden lejos de la tierra y de la madre son las que no se olvidan nunca. Yo no sueño sino con volverte a ver lo mismo que a mi viejo y a mis hermanos, pero te digo que cada vez que pienso en que tengo que volver al Perú, a pesar de que extraño tanto el calor de la Patria, sufro. Si no regresara con mi título no quisiera, regresar. Dios me escuche y quiera que se cumplan mis deseos que más que por mí los tengo por tí. Mucho me alegra que el artículo que mandé les haya gustado pues les ten- go tanto miedo a las gentes de Lima que me parece que nada de lo que hago lo fueran a encontrar bien. La señora Emilia lo habrá encontrado bueno porque ella comprendo que me tiene verdadero cariño. He recibido carta por primera vez de Enrique Bustamante y en ella me dice que por falta de tiempo no me ha escrito pero que ha hecho todo lo que yo le indicaba en las cartas. Cuando pienso que Enrique que ha sido mi mejor amigo me pudiera ser desleal me mortifico mucho, trata de no precipitar las cosas y no darte por entendida de nada porque nada me podría hacer más daño al espíritu que perder a ese amigo. Prefiero no saber si me es desleal que yo seguiré tenién- dole el mismo cariño de siempre. Me dice que te llevó veinticinco soles por el artículo pues así lo acordaron en la redacción. De manera que creo que el Héctor habrá querido ratearse los cinco soles. Pero como la cosa es muy delicada mejor es que diga la verdad y que no vaya a provocarme un rompimiento con los del pe- riódico por cosas tan pequeñas.

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