Boletín de la Biblioteca Nacional N° 25

MEXICO EN DE LA POESIA Y CHOCANO LA VIDA Por EMILIA ROMERO DE VALLE Con las dos últimas obras que, sobre José Santos Chocano ha publicado el crítico peruano Luis Alberto Sánchez: Obras Completas (Aguilar, 1954) y Aladino o vida y obra de José Santos Chocano (Libro Mex, Editores, 1960), ha rendido un positivo servicio a quienes se interesan por la literatura peruana, pues presenta una secuencia fácil de seguir de la obra del que se autotituló con justicia "el poeta de América". Chocano fue desde su juventud un perfecto trotamundos que, una vez tras- puestas las fronteras patrias, sólo llegó a su ciudad natal como turista y para escandalizar, ya fuera con sus teorías políticas, al proclamar su predilección por las "dictaduras organizadoras"; para ser coronado poeta; y, finalmente, para ver- se envuelto en un asesinato que jamás quiso cometer: el de Edwin Elmore. Pero jamás le fueron perdonadas ni su defensa de las dictaduras, ni la muerte de El- more y tuvo que expatriarse de nuevo para morir trágicamente y en la pobreza, en Santiago de Chile, víctima del navajazo de un barillero chileno desequilibrado. Del vagar de esos primeros años le queda una nostalgia que en el poema de ese título Je hace exclamar: Hace ya diez años que recorro el mundo. ¡He vivido poco! ¡Me he cansado mucho! (1) En el primero de estos libros, Sánchez permite seguir la obra de Chocano en forma organizada, aunque faltan todavía poemas y escritos en prosa, según el mismo Sánchez reconoce. Y en el segundo, las alternativas de la vida llena de in- cidentes, de pasiones y de tragedia del vate peruano. En sus recorridos por tierras extrañas, ningún país tuvo para Chocano Ja seducción que México ejerció sobre él. Mucho antes de visitar este país, ya México estaba presente en su mente, pues en 1892 -cuando aún no tenía veinte años- co- nocía perfectamente la obra de Díaz Mirón y publicaba un estudio sobre él en que dice: "Díaz Mirón no conoce el miedo porque es altivo ... Díaz Mirón nunca cami- na inclinado porque no es de aquellos que llevan llagas en las rodillas a fuerza de doblegarlas ... Cada composición del vate mexicano es un perfecto tejido ner- vioso, con su cerebro y sus ramificaciones microscópicas. Cada cuarteto de Díaz Mirón, es una lira de cuatro cuerdas, hechas con nervios ... En la personalidad de Díaz Mirón, Hugo Byron se dan un fraternal abrazo" (2).

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