Boletín de la Biblioteca Nacional Nº 22
6 Mi última conferencia sobra la Agustini, tuvo un éxito eléctrico. Junto al retra- to vital, di la parte crítica y honda. Se la hice sentir a este público cochino. Sólo he podido hacer un poema: La linotipia. y ahora cumple este encargo: cuando te lleve Lalita o tu mamá, hasta tu cama de enfermo el plato de ea1c1o, ese plato de caldo que yo también recogía con una ter- nura trémula de las manos de tu mamá, di eómo, a pesar de todos los nubarrones que quieren oscurecer mi vida, yo siempre tengo una milagrosa rendija de luz para verlos por ahí en todo momento. Con un abrazo que te asesine, tu hermano profundo. Juan "Poco después de escrita esta carta, apareció un día Parra por mi casa, con la mano llena de dulces de Tucumán, con que obsequió a mi madre y a mi padre, ambos golosos, y además como halago a mi madre, que era nacida en la Argen- tina. Parra era generosísimo. En cuanto tenía unos pesos en la mano, parecía que se apuraba por gastarlos y estar otra vez en plena pobreza. Nunca vi un adminis- trador más manirroto. Hubiera sido un desastre al frente de un banco o en un ministerio de finanzas. No se adaptaba a ningún trabajo reglamentado. En el Uru· guay se le buscó camino de mil modos, y siempre se escapaba de toda obligación. En cambio se ganaba los amigos estrañablemente, a fuerza de nobleza, de since- ridad y de emoción. En mi casa, no fue jamás un huésped o un agregado sino un hermano mío y de mis hermanos, y un hijo peruano de mis padres, que jamás ha- bían estado en el Perú. Lalita, que nombró Parra en esta carta, es mi hermana me- nor. Mariano, un hermano ya fallecido, algo mayor que yo, y generoso proveedor de libros nuevos, que Parra leía con su natural entusiasmo, y casi siempre en voz alta)". - CS. E. v Me voy esta mañana. Aunque no te he visto se que nada puede turbar la eon- fianza que tú tienes en mi amistad. Y es raro esto. ¿Por qué no te he visto? No sé. De Río de Janeiro iré a Lisboa. De allá te escribiré. Saluda a Tula con el afec- to invariable que le tengo siempre. Yo creo que dentro de dos meses estaré de vuelta. También a tus queridísimos viejos y a Mariano, dales un saludo de despedida de mi parte. ¡Tengo recuerdos tan buenos de ellos! ¡Oh hermano, vaya ver el mar! ¡El mar! ¡Sabat, el mar! En fin, hermano, te abrazo eon una fuerza migue1angeslesca. Siempre en puro y estremecido afecto del que nos han querido separar. Después hablaremos. Los abraza. Juan Parra del Riego. "(Parra enfermó en Río de Janeiro. A la vuelta de Europa vino con la salud sumamente quebrantada. Ese viaje, casi sin recursos, fue una dolorosa experiencia para él, y nunca más se recobró del todo físicamente)". - C. S. E.
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