Boletín de la Biblioteca Nacional Nº 22
3 que 10 hace bello y creador. ¿Todos son sneños? Lo dijo Calderón y el otro. Pues bue- no: creemos cosas extraordinarias. i Soñemos la vida, soñemos la carne, soñemos el amor! A mí me parece un sombrío crimen que todos los hombres no posean el senti- miento de la belleza. Aquí, en esta misma Colonia, hay centenares de hombres que nunca han visto el cielo ni la tierra. Y menos que hayan oído hablar de Miguel Angel, o Gaya, o Dante, o Tolstoy, o Beethoven. Nacen, crecen, sufren, los pudre una enfermcdad . " y pasan como sombras. ¿Tú comprendes? Ahora viene Oribe. Es discreto, fino, espiritual. Ahora vuelven a venir noches maravi11osas, hermano. ¡Gracias a Dios o a qUIen sea, porque siquiera mi alma y mis ojos ticnen esto! Yo iré pronto a Montevideo a arreglar mi viaje al Brasil, para el Centenario. ¡Qué ganas de abrazarte, hermano! Espero leer algo tuyo sobre Cúneo. Escribe. O, no. ¿Quién escribe sobre los poetas? Nos pasamos la vida consagrando pintores. Sin embargo, escribe si tienes ticmpo. Yo mismo, si la a1canzo* escribiré algo. Te abraza Juan Parra del Ríego. "Carta sin fecha, como todas las de Parra. Fue escrita en la Colonia de alie- nadas de Santa Lucía, en el departamento de San José. El director de este estable- cimiento era un hombre notable, hombre de mucha ciencia y filosofía, autor de algunos trabajos importantes y muy amigo y admirador de los artistas. Tenía, jun- to a la Colonia, una cómoda casa-quinta, y a ella llevaba a los escritores, pintores, etc., cuando padecían alguna crisis nerviosa, tratándolos fraternalmente, dándoles de su techo y de su comida, y curándolos en el trato de una amistad paternal. Era amigo de Parra, al cual admiraba y estimaba singularmente. Lo atendió pues, en su propia casa, y no lo dejó salir de ella y de sus cuidados hasta que Parra repuso sus nervios, bastante alterados por entonces. Este médico sabio y de gran alma, se llamaba Santín Carlos Rossi. Merece el mejor recuerdo de todos los que lo co- nocimos. Parra lo quiso como a un padre. El Oribe a que se refiere la carta, es el doctor y poeta Emilio Oribe, también alienista, por entonces, y trabajaba en la Colonia. Era amigo y admirador de Parra del Riego. Es actualmente uno de los valores más representativos del Uruguay. Su obra es muy extensa: poesía, estética y filosofía, son sus predilecciones. Actualmente desempeña la Cátedra de Estética de la Facultad de Humanidades". - C. S. E. II Esta carta no es para tí. E~ para tu mamá. Léesela en la cocina familiar y junto al fogón. Quiero que sepa que este nuevo hijo pródigo que la quiere tanto, la re- cuerda con profunda ternura y simpatía. Dile que me ha tratado muy bien su generosa tierra argentina. Todo esto mIen- tras el mate pasa y haya tal vez, una partícula de recuerdo para el amigo errante que se encontró en tu casa el árbol más bueno del camino. Juan. "(Carta sin fecha. Debe ser del año 20.- En esta carta Parra agradece, en espe- cial, los cuidados que tuvo mi madre para con él, pues estando enfermo, lo llevé a mi domicilio, y allí tuvo por enfermera a mi madre, que llevaba las tazas de leche y de caldo, un poco trabajosamente, por la edad y el reuma. Se habituó a la casa. Se prolongó su convalescencia. No menos de dos años habitó conmigo y con todos * Se refiere a la exposición de obras del pintor Cúneo.
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