Boletín de la Biblioteca Nacional Nº 22
20 "Conforme al proyecto del señor Panda -continúa Belaúnde- que fue in- corporado luego en el artículo 29 de las instrucciones que el 15 de abril se dieron a los comisionados peruanos, quedaba para el Perú la provincia de Jaén y el territorio de Tumbes que, como hemos visto, quería de todos modos Colombia, pasara a su poder." La línea propuesta por Panda debía ser aprobada por los gobiernos peruano y gran colombiano y se procedió, previamente, al nombramiento de las comisiones de- marcadoras, que no llegaron a reunirse. Tampoco se aprobó la línea de demarcación por los gobiernos, requisito indispensable para la formalización de los tratados perti- nentes. A estos inconvenientes se sumó la inquietud política que surgió en el Norte, como consecuencia de los movimientos separatistas que estallaron en Valencia y Rio- bamba, tendentes a la desintegración de la Gran Colombia o Unión grancolombiana, lo que determinó, a su vez, la renuncia del Libertador Bolívar a la presidencia, la ascensión de Dn. Joaquín Mosquera al poder y la consiguiente suspensión de las ne- gociaciones. (16) Desintegrada la Gran Colombia e insubsistente el tratado Larrea-Gual dc 1829, que había puesto fin a la guerra entre aquel país y el Perú, éste tuvo que hacer frente separadamente a sus problemas de límites con Ecuador y Colombia. Y, si bien unía a las repúblieas americanas un común espíritu de solidaridad, forjado en el cur- so de las luchas libradas por su liberaeión de la dominación española, habían én ,el fondo hondas divergencias, derivadas no sólo de factores tradicionales, sino de la ri- validad de los propios caudillos que habían tenido decidida participación cn la es- tructuración de cada uno de esos Estados. Era pues preciso fijar las líneas que las enmarcasen dentro de límites prefijados. Independiente el Ecuador y para "llevar a efecto aquella íntima amistad que debía unir a los pueblos" acreditó su gobierno ante el del Perú, en calidad de En- cargado de Negocios, a Dn. Diego Novoa, cuya investidura fue reconocida el 26 de setiembre de 1831. Este y Panda, Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, sus- cribieron en Lima el 12 de Julio de 1832 los tratados de Amistad y Alianza y de Co- mercio. . Por el ,primero, que consta de 17 artículos, convenían ambos gobiernos en el esta- blecimiento de un alianza defensiva, con el compromiso de "defenderse mútuamente de cualquier agresión extrafia"; en invitar a los gobiernos de Chile y Bolivia para ip- tegrar una cuádruple alianza e intervenir en calidad de mediador o mediadores en ca- so de surgir desavenencias entre los integrantes de la alianza. Se acordó, ,así mismo, reciprocidad en el trato y reconocimiento de los derechos de los ciudadanos ecuato- rianos residentes en el Perú y de los peruanos residentes en el Ecuador, así como en la exención del pago de contribuciones extraordinarias y del servicio de las armas; la negación del derecho de asilo a los contraventores de las leyes y la reglamentación del asilo político. La solución del problema más inmediato o sea el relativo a la cues- tión de límites, no fue sin embargo enfocado en forma precisa, pues en el Art. XIV del texto del tratado, convenían las partes contratantes que, en caso de celebrarse "un convenio sobre arreglo de límites entre los dos Estados", reconocían y respeta- ban los actuales. Tampoco se acordó nada concluyente en lo que respecta al problema de la liquidación de la deuda por la ayuda prestada por el país del norte a nuestra emancipación, pues su solución fue supeditada a 10 que se debía convenir con la república de Colombia. Se nota, pues, el poco interés que demostraron los ministros contratantes y los gobiernos a quienes representaban, para la solución de esos gra- ves problemas, que a la postre crearon conflictos de mayor trascendencia negativa. (16) Vargas, Nemesio: Historia del Pero Independiente, t. 5, p. 187 Y sgtes.
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