Boletín de la Biblioteca Nacional Nº 22

19 diezmos; a la prohibición de admisión de billetes ,en las aduanas, el importante Regla- mento de las Casas de Moneda nacionales, etc. Es de advertir, que estos declietos re- gían ya aún antes de su aprobación. (12) Pero la preocupación renovadora de Panda, no sólo se reflejó en el campo de la economía, sino en los de la educación, el periodismo, la sanidad y la diplomacia. Así, en cuanto a lo primero, promovió la creación de escuelas de primeras letras en el país y colaboró en la obra de las juntas departamentales, que tenían entre otras, esta función; fundó el Colegio de Ciencias y Artes de San Juan de la Libertad de Chachapoyas, por decreto de 22 de Enero de 1830, y un Colegio de Niñas que jo puso bajo la dirección de la Sra. Nusard asignándole como local el Edificio del Espi- ritu Santo. En el aspecto periodístico, reinició la publicación del periódico oficial El Perua- no, "a la manera que se hacía antes" y alentó el ejercicio de una profesión periodís- tica alturada, tanto en sus fundamentos doctrinarios, como por sus medios de ex- presión y fruto de ello fue La Verdad (1832), órgano representativo del autoritaris- mo de la época, defensor del gobierno y del ejército, entidades cauteladoras del orden y la disciplina en que debia desenvolverse la vida del pais, para su efectivo progreso. Es indudable, que mucho de lo que se escribió en ese periódico, fue fruto de las tertulias animadas por lo más selecto de la intelectualidad residente en Lima, entre cuyos miembros se contaban: Felipe Pardo y Aliaga, Andrés Martínez, Manuel I. de Vivanco, Pedro A. de la Torrc, José Joaquín de Mora, José Joaquín de Olmedo y el mismo José Maria de Panda. Es evidente, que la influencia política e ideoló- gica de este grupo, que se nutrió de las más avanzadas ideas políticas y sociales que venían de Europa a través de los libros "que se alternaban allí en un comercio lite- rario", se atenuó en los años inmediatamente posteriores a esta época, pero resur- gió, aunque fugazmente, algunos años más tarde, a través del movimiento Regene- rador que encarnó Vivanco. (13) En el aspecto médico-sanitario fundó la Casa de Maternidad o "escuela de partos", la dotó de edificio y rentas propias y la puso bajo la dirección de Madame Fessel; apremió a los párrocos para la vacunación masiva de sus feligreses. (14) En el plano internacional cupo a Panda desempeñar una labor sino trascen- dental, al menos espectable. Nombrado Ministro de Relaciones Exteriores en reem- plazo de Armas, entró en conversaciones con el Ministro grancolombino Mosquera para solucionar el problema limítrofe que tenía pendiente nuestro país con el del Norte. Panda "a fin de fijar la línea divisoria de una manera más eficaz, exacta y capaz de evitar competencias y disgustos", propuso a su colega norteño la siguiente linea demarcatoria: "Empezando en la confluencia de los ríos Marañón y Chinchipe debería seguir la línea divisoria de éste último y después su rama llamada Canche hasta su origen; desde allí una línea que atravesase la cordillera de Ayavaca por las cimas que dividen las vertientes y que siguiese hasta el origen del río· Macará en la quebrada de Espíndula; luego debería seguir la línea divisoria el curso del mismo Ma- cará hasta su confluencia con el Catamayo de cuya unión se forma el Chira y bajar con el curso de éste hasta el riachuelo de Lamor que serviría de límite por algunas leguas; desde allí debería seguir una quebrada llamada Pilares, continuando por el despoblado de Tumbes hasta el río de Zarumilla, llamado también Santa Rosa que cerraría los límites por el lado del Pacífico". (15) (12) Libros de comunicaciones y resoluciones (1830 y 1831) del Archivo Histórico de Hacienda, Colección de leyes y decretos de Mariano S. Quiroz y Memoria de Pando citada. (13) Pardo, Felipe: Poesías y escritos en prosa, p. XVI. (14) Quiroz, Mariano Santos: Colección de leyes y decretos, t. 3, pp. 364 y sgtes. (15) BelaÚDde, Víctor Andrés: La Constitución inicial del Perú ante el Derecho Inter- nacional, p. 200.

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