Piñero, que cumplía en ese momento funciones como diplomático argentino en el contexto de las discusiones limítrofes con Chile. Groussac entendió este pedido como un acto de censura ministerial y decidió interrumpir la publicación: Por mi parte tenía la elección entre explotar industrialmente el filón del presupuesto, imprimiendo á doscientos ejemplares, y en mal papel, vagos cuadernos de documentos inéditos, hasta formar cada año un tomo de 300 á 400 páginas, que habría sometido al visto bueno oficial y nadie hubiese leído; ó acometer de mi cuenta y riesgo una empresa civilizadora intentando fundar una gran revista mensual, no inferior á las europeas, amplia en sus manifestaciones, libérrima en sus tendencias, que estimulase a los talentos conocidos y suscitase á los ignorados, hasta reflejar honrosamente el intelecto argentino en sus varias aplicaciones (Groussac, 1898, p. 247). Años después, entre 1900 y 1915, dirigió los Anales de la Biblioteca. Las tareas emprendidas desde sus páginas también tuvieron un tono pionero y civilizador. Se propuso publicar en los Anales documentos inéditos acerca del Río de la Plata. Señaló como modelos a seguir los Materiales para la Historia de Francia, el texto agregado por Alfred Jacobs a una edición de escritos de Gregorio de Tours, y la introducción y los comentarios de François Mignet a las actas de la Sucesión de España (Groussac, 1900, p. XIV). En cuanto a sus políticas editoriales, hubo una profundización de las dinámicas ya presentes en las páginas de La Biblioteca. El total de las introducciones y los comentarios de los documentos publicados estuvieron a cargo de Groussac. Transformó también esta publicación en tribuna desde la cual intervenir en polémicas. Desde sus páginas, participó en 1900 en el debate acerca del idioma de los argentinos, entabló una polémica con Ricardo Palma, el director de la Biblioteca Nacional de Perú, sobre la publicación de la Descripción del Perú por Tadeo Haenke y criticó el método histórico que estaban practicando los historiadores de la Nueva Escuela Histórica (Eujanián, 1995). Más allá de las políticas editoriales personalistas, ambas publicaciones fueron ámbitos de recepción de las renovaciones intelectuales de la época. En el caso de La Biblioteca, Groussac funcionó como un articulador cultural que propició la circulación de novedades europeas, latinoamericanas y nacionales25. En sus páginas, se publicaron destacadas piezas del modernismo literario firmadas por el mayor exponente del movimiento, Rubén Darío, y por Leopoldo Lugones. A su vez, en los 61
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