Groussac dio forma a su proyecto editorial y asumió como norte las revistas europeas, pero también rescató como modelos válidos nacionales a la Revista de Buenos Aires, dirigida por Vicente Quesada y Miguel Navarro Viola, y la Revista Argentina, comandada por José Manuel Estrada. Un recorrido por las páginas e índices de La Biblioteca permite aproximarse a algunas ideas acerca de sus intenciones. Los artículos tratan cuestiones científicas y culturales —en el sentido amplio y decimonónico de ambos términos— y poseen un corte erudito, lo cual diferencia a esta publicación de otras en las que el tono estuvo más ligado a la contribución periodística, sintética y de opinión22. La revista actuó como un medio de prestigio y de consagración intelectual en el que se publicaron escritos de destacados hombres de cultura de la época, como Joaquín V. González, Miguel Cané, Rubén Darío, Juan Agustín García, Lucio V. López, Eduardo Schiaffino, Leopoldo Lugones, Bartolomé Mitre, Lucio V. Mansilla, Ernesto Quesada, Luis M. Drago y Antonio Dellepiane, entre otros23. Desde La Biblioteca, Groussac impuso políticas editoriales que tuvieron impacto cultural. Él mismo eligió las producciones que conformaron cada número. Además, llevó adelante el Boletín Bibliográfico, donde escribió reseñas y críticas sobre las novedades que ingresaban a la Biblioteca Nacional. Se ocupó, a su vez, de la escritura de la sección «Redactores de La Biblioteca», en la que presentaba reseñas bio-bibliográficas de los colaboradores, conocidas como «medallones»24. Estas semblanzas llegaron a convertirse en uno de los atractivos principales de la revista. Respecto a este tema, Ricardo Rojas precisó: «Sobre estos colaboradores Groussac publicaba noticias biográficas en el interior de la cubierta, que fueron después recopiladas en el último tomo de la colección. Muchos ansiaban la colaboración por vanidad de esa noticia, pero a algunos les salió mal el cálculo, porque a veces el dueño de casa mostróse irónico y reticente» (Rojas, 1957, pp. 596-597). La Biblioteca devino una base de operaciones desde la cual el director del repositorio consolidó su injerencia. Fue en sus páginas donde entabló debates con personajes destacados como Bartolomé Mitre y Norberto Piñero. La revista se afirmó como una empresa de fuerte sesgo personal, lo que quedó expresado cuando se clausuró el ciclo de la publicación. En 1898, el ministro de Justicia, Culto e Instrucción de la Nación instó a que la empresa culminara porque Groussac se había excedido en el debate mantenido con un funcionario estatal de central importancia, Norberto 60
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx