Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

El cargo le ofreció a Groussac algunas ventajas en relación con sus contemporáneos. Al describirlas en su «Noticia biográfica», destacó, en tercera persona: «Groussac dijo algunas veces que el cargo de bibliotecario fue su morfina, para significar el abandono de toda actividad exterior [...] Quizás fuese más cierto compararlo con el queso de Holanda adonde se refugió, de acuerdo con la fábula, el ratón retirado del mundo, queso bastante magro, desde luego, pero repleto de algunos accesorios» (Groussac, 1998, pp. 36-37). Entre los principales «accesorios» se cuentan La Biblioteca (junio de 1896-abril de 1898) y los Anales de la Biblioteca (1900-1915). Con diferentes características, las revistas que dirigió Groussac se diferenciaron de manera notable de las que se habían producido desde la biblioteca central en los años anteriores (Bruno, 2003; Eujanián, 1997). Ambas publicaciones se convirtieron en espacios de difusión destacados y con intenciones modernizantes. La Biblioteca se anunció en su prefacio como órgano mensual destinado a publicar artículos inéditos. Se establecía que la aparición fuera los días 15 de cada mes en cuadernos en octavo mayor, de 160 páginas, que conformaban un volumen de 640 páginas por cuatrimestre. La organización de la carátula presentaba un acápite superior en letras mayúsculas: «HISTORIA, CIENCIA, LETRAS»; debajo se encontraba el nombre de la publicación y posteriormente, en tipografía menor, «Revista mensual dirigida por P. Groussac». Fue considerada por sus contemporáneos una empresa europeizante y civilizadora. Rubén Darío (1896) se refirió a ella como «la revista más seria y aristocrática que hoy tenga la lengua castellana» y la definió como «nuestra Revue de Deux Mondes». Miguel Cané, por su parte, señaló en una carta a Groussac: «el atractivo externo de la revista me ha producido una grata sensación de frescura, de limpieza civilizada, que se siente al entrar á la sala de la ópera, por ejemplo, después de haber codeado en las calles una manifestación parroquial»21. El modelo de las revistas europeas, sobre todo el de la Revue des Deux Mondes, funcionó activamente en la concepción del director de La Biblioteca: «No hay que recordar la parte que cabe á las revistas europeas en el moderno movimiento intelectual. Desgracia ha sido el que ninguna publicación análoga pudiera implantarse sólidamente en esta tierra movediza y fofa. Todas han sucumbido, á pesar de las condiciones económicas de su elaboración» (Groussac, 1896a, p. 185). 59

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx