Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

World’s Congress de Chicago de 1893; acompañó a la delegación de este país en el Congreso de La Haya en 1907; y fue enviado especial en la Exposición Internacional de Roubaix en 1911. En el sentido inverso, fue reconocido por autoridades políticas e intelectuales de Francia como un embajador de la cultura gala en las pampas. Así, Georges Clemenceau describió a Groussac como un civilizador y bregó por su designación como oficial de la Legión de Honor; en 1910, además, la Sorbona lo recibió afectuosamente para que dictara una conferencia sobre Santiago de Liniers; y, en 1926, se realizó allí un homenaje para ensalzar su labor en Argentina. Pero el perfil que Groussac delineó como nexo entre dos polos no puede atribuirse a una aceitada operación estatal. Fue, a juzgar por su trayectoria, más bien fruto de su propio mérito. El rótulo de director de la Biblioteca Nacional fue por él dinamizado como sinónimo de prestigio. En sus relatos de viaje, por ejemplo, Georges Clemenceau (1911) subrayó que bajo la gestión de su compatriota la biblioteca se había convertido en un recinto de nodal importancia cultural a la altura de sus homólogos europeos (Bruno, 2014). A su vez, Groussac mismo hizo gala de la autoridad que le confería su cargo: en su libro, publicado en París, Une énigme littéraire (1903), aparece debajo del nombre del autor el rótulo «Directeur de la Bibliothèque Nationale de Buenos Aires». Por su parte, directores de bibliotecas nacionales de otras latitudes, como Marcelino Menéndez y Pelayo17 y Ricardo Palma18, lo reconocieron como un igual a la hora de evaluar su trabajo o responder a sus críticas. Más tarde, el papel de erudito literato europeo y civilizador de las tierras vírgenes latinoamericanas fue reconocido por la mayoría de sus sucesores. Jorge Luis Borges, quien expresó en el «Poema de los dones» la idea de que su destino estuvo superpuesto con el groussaquiano19, declaró en reiteradas ocasiones el honor de ocupar el sillón de Groussac y revivió una empresa editorial que este había fundado, la revista La Biblioteca. Más recientemente, la Biblioteca Nacional acogió una muestra en honor a Groussac20; y Horacio González, director de la institución entre 2005 y 2015, lanzó una publicación que reza en su portada «La Biblioteca. Revista fundada por Paul Groussac». DIRECTOR, EDITOR E INTRODUCTOR DE SABERES 58

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