Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

comunidades al servicio de la educación y la cultura general del pueblo (Viciedo Valdés 2009, p. 22). Es más, Viciedo Valdés indica que las bibliotecas cubanas después de la Revolución adquirieron el carácter de bibliotecas de masa, al servir como un centro de acción para la formación cultural y política del pueblo trabajador (p. 23). Luego, como resultado del acercamiento a la URSS, las bibliotecas de Cuba se beneficiaron de los aportes de los expertos soviéticos. Aparentemente, el Manual de biblioteconomía de Ogan Stepanovich Chubarian se utilizó para modernizar las bibliotecas públicas cubanas (Viciedo Valdés, 2009)255. Chubarian fue director diputado de la Biblioteca Estatal Lenin por muchos años y dirigió, dentro de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas, el Comité de Teoría e Investigación. Durante este periodo, la BNC participó de una controversia entre los Estados Unidos y la URSS acerca de la naturaleza y utilidad de las bibliotecas. Esta gran confrontación tuvo como líderes a Jesse Shera, como exponente de la «bibliotecología burguesa», y a Chubarian, como defensor de la «bibliotecología socialista» (Moncada Patiño, 2008). En la concepción soviética, la biblioteca pública tenía por objetivo hacer participar a las masas en la solución de tareas político-económicas. Sus fondos bibliográficos, por tanto, debían ser socialmente útiles, es decir, debían servir para modelar la concepción de mundo de los lectores para formar una conciencia socialista (Riveros Guerrero, Salamanca & Rivero Torres, 2012, p. 9). En este sentido, la bibliotecología soviética fue fundamentalmente diferente de su par occidental-capitalista. La idea de la libre autoformación del lector dentro de una biblioteca era ajena a la concepción socialista de la ciencia bibliotecaria. Sin embargo, una revisión del papel de los libros y la lectura durante la Revolución, así como el examen de la formación y políticas de la bibliotecaria que acompañó a Castro durante sus primeros ocho años de gobierno, permiten abrigar ciertas dudas acerca del carácter puramente socialista de la BNC. ESPLENDOR Y CAÍDA DE LA BIBLIOTECARIA REVOLUCIONARIA Sabemos relativamente poco de la bibliotecaria que dirigió la BNC durante los primeros ocho años del gobierno revolucionario. María Teresa Freyre de Andrade fue una militante del partido «ortodoxo» que se unió a la Revolución y que, desde su puesto al frente de la BNC, promovió una serie 335

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