Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

la isla la doctrina del socialismo, la posición antiimperialista de Cuba y el nacionalismo inspirado en José Martí. La campaña fue diseñada desde un principio como un instrumento de adoctrinamiento revolucionario y de propaganda para el proceso de construcción del socialismo en Cuba. Algunos sostienen que esta exitosa movilización —junto, por cierto, con los ataques norteamericanos— aceleró el giro de los líderes revolucionarios hacia el socialismo. Otros dicen que dentro de las mismas campañas de alfabetización surgió la idea de crear el Partido Único de la Revolución (Pérez Cruz, 2001, p. 174). Dado que la campaña de alfabetización coincidió con los ataques estadounidenses a la Bahía de Cochinos —episodio que los cubanos llaman «Playa Girón»— y con actos de sabotaje, incendios y asesinatos llevados adelante por «bandidos contrarrevolucionarios», la población cubana vivió este tiempo con una mezcla de temor, incertidumbre y orgullo por su nación252. La derrota de la invasión en Playa Girón es considerada un divisor de aguas en la consolidación del apoyo de la población a Castro y a su proyecto de construir el socialismo en Cuba. Las memorias de los brigadistas alfabetizadores no dejan duda de que 1961 fue un año que vivieron en peligro, con una mano en las cartillas de alfabetización y con la otra en el fusil. También fue aquel un año en que muchos aprendieron a valorar el esfuerzo de la Revolución por elevar el nivel intelectual de los cubanos. Los millares de cartas que los nuevos alfabetizados enviaron a Castro son testigos de este sentimiento colectivo de agradecimiento (Abendroth, 2009, pp. 3 y 86). La campaña de alfabetización se llevó a cabo básicamente con tres documentos: una cartilla, un manual y un cuaderno de consejos a los brigadistas. ¡Venceremos! fue una cartilla educativa que contenía trece lecciones para aprender a leer y escribir. Utilizaba el método silábico y se valía de fotografías para introducir la problemática de Cuba, la Revolución y el contexto internacional. La primera lección comenzaba con la enseñanza de las vocales a partir de una imagen de la OEA. La última lección mostraba una foto de una multitud en un país vecino manifestando solidaridad con el pueblo cubano (Abendroth, 2009, pp. 67-68, 77-78). La cartilla mataba dos pájaros de un tiro: enseñaba a los analfabetos a leer y escribir, al tiempo que les explicaba las razones de la Revolución. Alfabeticemos era un manual de 98 páginas destinado a dotar a los brigadistas de herramientas sobre qué y cómo enseñar. El manual se dividía en veinticuatro temas, alusivos a la Revolución y la posición de 331

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx