Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

242 Sobre este tema, véase Plotkin, 1994, p. 276. 243 Las misiones monotécnicas llegaban al campo para enseñar técnicas agrícolas, artesanía, nociones de economía y también organizaban una biblioteca y una discoteca. Para un ejemplo de las iniciativas de llevar cultura más allá de Buenos Aires (Mundo Peronista, 1951). 244 Según Omar Acha (2004), bajo el peronismo se dio la paradójica convivencia de una «hegemonía autoritaria» con una sociedad civil activa; el autor sostiene que solo en sus días postreros el peronismo intentó un mayor control de las asociaciones barriales. Cabe mencionar que algunos bibliotecarios advertían que el avance estatal hacia la sociabilidad barrial representaba una amenaza para la práctica de la lectura. Uno de ellos estimó que si bien la merma de lectores tenía diversas explicaciones, esta también se asociaba a actividades que debían su auge al apoyo estatal: «los deportes intensificados en los últimos años»; «la exagerada cantidad de diarios y sobre todo revistas que se editan en el país y cuya difusión —invadiendo totalmente los distintos sectores de la población— alejan al lector de la natural concentración y esfuerzo que supone la lectura atenta de un volumen» y la expansión del «cinematógrafo». Legajo 373, Letra E, Informe de la Biblioteca Primero de Mayo (ER), 16 de febrero de 1955, Archivo de la Comisión de Bibliotecas Populares. 245 El peronismo utilizó diferentes estrategias para controlar la prensa. El incumplimiento de ordenanzas municipales, la distribución del papel, los juicios por desacato y las presiones económicas fueron algunas de estas. Para un resumen de los conflictos con la prensa, véase Sirvén, 2011 (pp. 51-204). 246 Esto mismo confirma, como lo advierten Pastoriza & Torre (1999), que la experiencia de movilidad social traída por el peronismo «se produjo con el telón de fondo de la gravitación de una élite aristocratizante, cuyo difuso y abarcador poder moral y cultural fue simultáneamente objeto de admiración y de resentimiento». 247 Mundo Peronista, 1952. El perspicaz cronista advierte que la respuesta del pueblo no era la sumisa aceptación de un patrimonio que lo ignoraba. En un acto de rebeldía celebrado en Mundo Peronista, los «excluidos» cuestionaban el valor y la legitimidad del pasado seleccionado «pintando en el rostro marmóreo [de un monumento], unos mostachos grotescos» y usando su sombra como sitio para el picnic. 325

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx