Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

como las ansiedades que este despertaba. Si bien había consenso sobre la necesidad de educar a las clases populares, la lectura constituía un mecanismo de igualación y emancipación que tendía a minar las jerarquías sociales. Tan solo dos meses antes de que Perón asumiera la presidencia, un extenso decreto reguló nuevamente el funcionamiento de la CONABIP. El mismo renovaba los objetivos ya contemplados en la ley 419, pero agregaba un capítulo sobre las inspecciones que facultaba a la Comisión a valerse de las autoridades escolares zonales o los jefes de reparticiones nacionales para realizar la inspección de bibliotecas226. El decreto representaba un avance para la Comisión porque implicaba un importante progreso en la capacidad de «controlar» y fue también el comienzo de un periodo próspero para el movimiento de bibliotecas populares. Como se indicó antes, durante el peronismo las bibliotecas populares vivieron una notable expansión. El ciclo cerró con más 1600 bibliotecas subvencionadas que resultaron en 5 535 521 visitas, según estadísticas del año 1954227. La aparición en 1948 de la revista de la institución debe ser interpretada como un signo del ímpetu que adquirió la labor de la Comisión en esos años, ya que dicha publicación representaba, según su director, «una voluntad de crecimiento» y, sin lugar a dudas, una erogación importante (Obligado, 1948, p. 1)228. Respondía a un esfuerzo por hacer llegar la voz de la Comisión —sobre todo los impulsos modernizadores de su presidente — a todas las bibliotecas populares, a las cuales estaba destinado el cuadernillo. El signo más elocuente de que el peronismo implicaba un cambio para esta dependencia, sin embargo, fue el aumento del presupuesto en 1947, lo que, según Obligado, significaba «la desaparición de las dificultades económicas con las que tropezaba» la institución. El presupuesto de la Comisión fue reforzado en 2 268 630 pesos en junio de 1947, resolución que se fundaba en «el empeño del gobierno de concurrir al sostenimiento de las instituciones que cumplen fines de acción cultural». Esto significaba concretamente un aumento de las partidas destinadas al subsidio de bibliotecas que pasaba de ser 1 309 935 pesos a 3 578 865, cifra igual a la que recibía la Subsecretaría de Cultura para todas sus dependencias229. Resulta pertinente recordar que la Biblioteca Nacional vivió exactamente la situación contraria: su presupuesto fue disminuido. La positiva recepción de las medidas introducidas por el nuevo gobierno puede ser leída en las conclusiones del Primer Congreso Nacional de Bibliotecas Populares que se realizó en Córdoba del 9 al 12 de octubre de 310

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