Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

capacidades y devolver una imagen que nos sugiere esfuerzos espasmódicos y proyectos que se diluyen200. UNA BIBLIOTECA PARA LECTORES «PROPIOS» La Biblioteca Pública del Estado de Buenos Aires se convirtió en Biblioteca Nacional en 1884, luego de la federalización de Buenos Aires, y comenzó un próspero periodo de construcción institucional bajo el liderazgo del publicista francés Paul Groussac201. En esos años, aunque con altibajos, se fueron delineando los objetivos de la institución: reunir la producción intelectual del país y la más representativa del exterior. Como veremos, la llegada del peronismo no modificó el rol de la institución ni significó cambios relevantes en su organización. Esto fue así aun cuando la Biblioteca Nacional y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares se vieron involucradas en un ambicioso plan de reforma institucional del peronismo. A partir de 1948, el Estado agrupó a estas agencias, junto con la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos y el Teatro Cervantes, bajo un mismo mandato institucional con el objetivo de lograr una mayor coordinación; para ello se creó la Subsecretaría de Cultura202. La continuidad de la Biblioteca Nacional con la etapa previa se explica en gran medida por una simple razón: quien era su director desde 1931 continuó siéndolo hasta marzo de 1955. Gustavo Martínez Zuviría, conspicuo prohombre del nacionalismo católico y conocido autor de bestsellers de contenido antisemita, fue nombrado director de la Biblioteca Nacional por el presidente Uriburu en 1931 y permaneció en dicho cargo hasta comienzos de 1955. Desde un principio, Martínez Zuviría se abocó a la tarea de modernizar y profesionalizar la biblioteca. Hacia 1946 sus logros no eran menores: había reorganizado la sección de Canje, con lo que había logrado aumentar más que ningún otro director el acervo de la biblioteca, y había dotado a la institución con una sala de investigadores —Sala Paul Groussac— y otra destinada exclusivamente a la consulta de publicaciones periódicas —Sala de Revistas— (Biblioteca Nacional, 1933)203. A partir de 1933, agrupó los libros raros y preciosos en una sala especial. En 1935 creó la Sección Argentina Oficial, que pretendía reunir todo el material producido por el Estado —memorias, leyes, diario de sesiones, presupuestos e informes, entre otros—. Además, aumentó en un número nada desdeñable para la época la cantidad de ficheros: se incorporó, por ejemplo, un catálogo de ciencias sociales y teología. Elevó 299

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