Bibliotecas y cultura letrada en américa latina

Los presupuestos de la Perthes Besser & Mauke y de la Borckhaus eran incomparables. Por un pedido de libros y otro suplementario que fueron solicitados, mientras Perthes presupuestaba los envíos en 7500 y 1500 francos, Brockhaus cobraba 2700 francos y menos de la mitad de Perthes por lo restante190. Perthes, además, quería cobrar como si la encomienda ya hubiese sido hecha, argumentando que había tenido perjuicio de algunos cientos de francos. «¿Brockhaus no es un benemérito?», preguntaba al amigo Capanema191. Asimismo, Trömel le ofrecería algunos diccionarios y gramáticas, sin quedar claro si eran para la Comisión o para Gonçalves Dias: el Dictionnaire de Bluteau, el de latín-alemán de Georges, el de alemán de Heyse, el del célebre Grimm y el de Meyer. Le ofreció inclusive algunos catálogos, entre los cuales Gonçalves Dias podía elegir una pequeña biblioteca para llevar en el viaje al Ceará, con los clásicos franceses, alemanes, ingleses e italianos, en ediciones bien compactas, cómodas y a buenos precios192. Por la elección de las casas comerciales y las menciones a algunas de las pocas obras aquí señaladas, es evidente que Gonçalves Dias buscaba formar una biblioteca que incluyera obras raras, entre las cuales no debían faltar obras más actuales de conocidos naturalistas. Existía una clara intención de crear una buena biblioteca especialmente de obras de ciencias naturales, arqueología y etnología que no tenía como fin ser llevada a Ceará, sino permanecer en la Corte. Así como Gonçalves Dias acumulaba manuscritos, sus compras en Europa para el IHGB, la institución encargada de inventar la historia oficial del país, se orientaban a la organización de una biblioteca de ciencias naturales. La principal institución dedicada a las ciencias naturales en el país en la que faltaba una biblioteca era el Museo Nacional de Río de Janeiro, al cual se vinculaban casi todos los encargados de la Comisión de Ceará. A pesar de las innumerables críticas sufridas en la época por la Comisión —en el sentido de que no había cumplido con todos sus compromisos—, el Museo Nacional literalmente «lavó su cara» (Lopes, 1996) con las colecciones de productos naturales y libros obtenidos a través de los recursos liberados para la Comisión. Antes de partir para Ceará, los viajes de Gonçalves Dias lo llevaron a archivos, bibliotecas, anticuarios, casas comerciales y editoras. «Sin papeles no hubiese sucedido», como ya sugirió Marie-Noëlle Bourguet para los viajes de Humboldt. Hubo varios aspectos comunes entre los viajes para la constitución de colecciones de documentos y aquellos 285

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